Iván Alonso, el señor del Miño

Míriam Vázquez Fraga VIGO / LA VOZ

VIGO

El palista busca revalidar el título en el descenso que se celebra hoy

15 ago 2015 . Actualizado a las 05:00 h.

No lleva la cuenta del número de participaciones que ha dejado a sus espaldas ni tampoco de la cifra de victorias obtenidas, pero lo que tiene claro Iván Alonso es que el Descenso do Miño ha formado parte de su vida y de sus recuerdos desde que tiene uso de razón. Esta tarde (18.30) también tomará la salida, y lo hará con la misma ilusión de siempre: ganar en casa en una prueba que poco tienen que ver con los mundiales o europeos en los que ya ha saboreado más de una medalla, pero es más especial si cabe.

«Llevo 23 años haciendo piragüismo y desde la primera vez, cuando era un niño, no he faltado nunca», comenta orgulloso el palista. No menos satisfecho está de los triunfos obtenidos, aunque no sea capaz de presumir de una cifra exacta. «Pues no sabría decir cuántos van. Sí que creo que lo conseguí de manera consecutiva en los últimos seis o siete años», rememora. Anteriormente, ya lo había logrado en otras ediciones.

Alonso volverá a participar este año en K-1, donde han llegado sus victorias, aunque también tiene experiencia en K-2. Siempre lo ha vivido con una gran intensidad. «Es especial no solo porque se haga en casa, sino también por ser diferente a cualquier competición. El caos de la salida, con la carrera hasta la orilla para empezar a remar, es único». Tanto, que de pequeño hasta le «asustaba». «Esa primera parte le da un plus, y luego está el ir viendo a la gente durante el recorrido». Sin olvidar la emoción de llegar a la meta en el primer puesto que tan bien conoce. «Acabas cansado y disfrutas mucho de toda esa gente y el gran recibimiento».

La fecha es propicia para que nunca haya tenido que renunciar a estar. «La temporada ya se panifica contando con el descenso. Se toma como un entrenamiento que coincide en la semana de descarga», expone. En todos estos años le ha dado tiempo a vivir mil anécdotas, así como algún episodio poco agradable. «En la piragua te puede pasar de todo, y también depende de cómo esté el río, del tiempo que haga... Hay muchos factores que se deben tener en cuenta». El año pasado, por ejemplo se impuso pese a completar los tres últimos kilómetros sin timón. «Se rompió en La Pela y menos mal que ya había hecho una distancia importante, que si no...».

El palista del Kayak Tudense también acumula podios y participaciones menos exitosas. «Segundo y tercero he quedado alguna vez. Y también en posiciones retrasadas, lejos de los primeros», si bien para encontrar esas clasificaciones hay que remontarse a sus primeros años. Asegura que ser de casa ayuda, aunque «es un recorrido fácil de leer, se hace rápido. Y si no, los de fuera siguen al de aquí».

Un «muerto» que ha revivido

Iván Alonso celebra especialmente que se haya apostado por el Descenso Popular, que hoy se celebra por quinta edición. «Soñaba con algo así, porque hubo un momento en el que el descenso estaba muerto no en cuanto a participación, pero sí en cuanto al pueblo». Ahora, con fiesta gastronómica antes y después, «han dado en el clavo».