C.F./D.R.

Juan Manuel Fuentes Galán
Juanma Fuentes OTEANDO LA URBE

VIGO

30 jul 2015 . Actualizado a las 10:18 h.

Un equipo bisoño se enfrentó el lunes a un ejército superior en número y curtido en mil batallas. La desproporción era evidente pero, como suele ocurrir, menos piedad puede esperarse cualquier cosa. En otras palabras, que si se dieron ejemplos de crueldad no habría que extrañarse.

En estas condiciones empezó el combate, con un desequilibrio fue patente desde el principio. El ejército numeroso, pese a disponer del mismo armamento que los dos más pequeños, enseguida dejó claro que iba a por todas. Rodeó a sus oponentes, les sometió a una potencia de fuego insoportable y los forzó a una retirada inevitable.

Con lo que no contaban los novatos era que, a su ventaja en número y a desarrollarse la batalla en un terreno que ellos conocían y dominaban, además fueran a utilizar ardides. Pero así sucedió.

C.F., uno de los capitanes del bando potente, no se privó en desestabilizar a los contrarios. Con un cometido claramente ensayado y para nada natural, sometió a acoso a los rivales, que no podían siquiera expresarse con libertad. C.F. (simple coincidencia con las iniciales de un concejal vigués) no paraba de hablar cuando no le correspondía, hacía chistes y chascarrillos y ponía nerviosos a los de la otra bancada. Y, cuando se despistaba o el agotamiento le vencía, tenía al lado a otro capitán, más joven pero últimamente muy promocionado, que lo suplía con eficacia. D.R. (no confundir con David Regades) también se mostró implacable ante el desconcierto de adversarios que partían del respeto de unas normas básicas de confrontación. Visto lo visto, la victoria fue suya. Pero más que un logro, no es sino el corolario de un comportamiento de abusones en terminología infantil.

(Cualquier coincidencia de lo relatado con el pleno municipal del lunes es pura coincidencia).

Con un estilo ensayado y nada natural, abusaron de los rivales

juanmanuel.fuentes@lavoz.es