Brais y Kevin unen a sus lazos familiares la pasión por ser portero de fútbol
15 jul 2015 . Actualizado a las 15:37 h.Los domingos siempre hay fútbol en casa de los Pereiro. Brais, de 24 años, lleva tres temporadas defendiendo la portería del Coruxo, su hermano pequeño, Kevin, de tan solo 13, también vestía hasta el año pasado la camiseta de la misma entidad. Él también es portero. En la actualidad, se encuentra sin equipo pero maneja ofertas de clubes muy importantes de la Primera División española. A día de hoy, no tiene muy claro dónde estará su sitio el año que viene, pero sí en quién debe fijarse para guardar las redes de su próximo destino: en su hermano.
«Nos llevamos muy bien», asegura el más pequeño de los dos guardametas. Confiesa que su hermano mayor le da «muchos consejos» sobre cómo debe actuar en el campo. «Lo que le digo yo, sobre todo, es que disfrute con lo que hace», relata el cancerbero del Coruxo. La referencia de Brais hizo que Kevin, «desde siempre», quisiera ocupar esa posición en el campo. La sintonía entre los dos va más allá de su relación familiar. A ambos se les nota una profunda admiración por la actividad deportiva del otro. Incluso en la personalidad, los dos coinciden en definirse como personas «tranquilas a las que no les gusta perder».
Al término de cada jornada liguera los dos intercambian impresiones sobre cómo transcurrió el encuentro para ambos. «Hablo mucho con él y lo felicito por las cosas que hace bien», cuenta Brais. Kevin, añade, que «además de corregirme, también me apoya mucho. Siempre está intentando ayudarme a mejorar». Cada fin de semana sus horarios se mueven en función de la hora del partido del otro. «Siempre intento ir a verle y él siempre quiere venir a mis partidos», comenta el mayor. Al pequeño de los Pereiro se le nota que siempre hace lo imposible por «pasar tiempo juntos». Lo único que les separa en una jornada ligera es el partido del otro cuando coinciden a la misma hora.
Eso sí, Kevin, confiesa que, en alguna ocasión, su hermano mayor le tiene que decir que «no le rechiste al entrenador». La coincidencia de gustos entre ambos es tan grande que llegan a ponerse de acuerdo, incluso, en los nombre de sus porteros preferidos: «Casillas, Buffon y Oliver Kahn» son los nombres elegidos por ambos. La influencia de Brais en su hermano pequeño es innegable. Él mismo la reconoce al decir que «se fija en todo lo que hace». Su familiaridad con esta posición, confiesan, comenzó con sus tíos. «Los dos eran porteros y ahí empezamos a fijarnos en ellos», recalca Brais.
La «templanza» y la «serenidad», según el mayor de los dos, son las características que deben definir a cualquier guardamenta. «No creo que sea cierto eso de que tenemos que estar algo locos», matiza. Desde luego, ni mucho menos parecen alocados los consejos que le ofrece a Kevin. «Yo le recalco que disfrute mucho de lo que hace y tenga siempre ilusión». Los lazos entre los dos van más allá de la consanguinidad. Al parentesco hay que sumarle un objeto por el que parecen desvivirse cada fin de semana: un par de guantes.