Hay rascazos que son arte

alejandro martínez VIGO / LA VOZ

VIGO

Rascazo o arte, según quién lo vea.
Rascazo o arte, según quién lo vea.

Dos farolas encajadas en una sala, nueva propuesta del Marco

27 jun 2015 . Actualizado a las 05:00 h.

Si usted estropea la pared del salón de su casa moviendo la mesa del comedor posiblemente tenga un disgusto. Pero si el rayazo lo hace metiendo dos farolas del alumbrado público en la sala de exposiciones de un museo, entonces podemos estar hablando de arte. Esta es exactamente la propuesta que el artista Juan López acaba de inaugurar en el Marco.

Las dos luminarias que alumbran el espacio donde han sido metidas a presión invitan al espectador a reflexionar sobre el sentido del arte. A Juan López le inspiraron las marcas que muchos camiones dejan bajo el puente de la calle Lepanto. Ambas farolas erosionan las paredes del museo del mismo modo que la maquinaria pesada que excede en altura va horadando la base del puente y dejando su huella en forma chirriantes líneas rectas. Hubo que liberar tanta energía para una cosa como para la otra.

A Juan López le llamó mucho la atención este fenómeno y acudió bajo el puente de Lepanto en varias ocasiones para tomar fotografías de las rayas de los camiones. Decidió trasladar ese concepto de dibujo a su trabajo creativo. Pensando en que elemento puede crear el mismo efecto que el puente de Lepanto, se le ocurrió que lo que no cabe en una sala de exposiciones es una farola de alumbrado público. El Ayuntamiento le cedió dos de ellas que tenía almacenadas y no utilizaba para poder llevar adelante su proyecto. Tuvo que cortar ambos postes de luz para poderlos adaptar al espacio de la sala.

Ayudado por operarios del museo, colocó un motor en el fondo del recinto expositivo atado a los cimientos del edificio con el que empezó a tirar de las farolas con cadenas para poco a poco irlas metiendo a presión y conseguir fijarlas definitivamente en el lugar donde se pueden contemplar.

El resultado son los desconchados que se pueden apreciar en la pared. Hay quien solo verá nada más que eso y se sorprenda. Para el artista representa su intención de expresar una idea mínima partiendo de un esfuerzo enorme. Parte además de su idea del dibujo en el que rehúye de los elementos habituales, como un lápiz o un pincel.

La clave está en el aspa

Por otra parte, la composición está llena de paralelismos. Para Juan López no es casual que estén encajadas ni cruzadas entre sí formando un aspa. Lo primero porque la propia sala era antiguamente una cárcel de la que los presos no se podían mover. Y mediante cruces era precisamente como los reclusos iban tachando los días del calendario que iban inscribiendo en la pared para no perder la noción del tiempo entre las paredes de este histórico edificio. El artista rasca ahora la pared como antiguamente lo hacían los presos de la Guerra Civil.

Desde el pasado mes de enero, el lugar dedicado hasta ahora a tienda y librería del vestíbulo principal del Marco se convirtió en una sala de proyectos, retomando el espíritu de espacio abierto en la plaza peatonal posterior. Siguiendo uno de los signos distintivos del Marco, esta nueva línea de programación pone énfasis en la producción propia, tanto en lo que se refiere a obras en sí creadas para este lugar, como ciclos de exposiciones por propuesta de un mismo comisario.

El artista se basó en las marcas de los camiones en el puente de Lepanto

«Me interesa la idea de dibujo por atasco por presión de un objeto»

Juan López explica que, más que sensaciones en el espectador, lo que busca es hacer entender que de alguna manera se puede interpretar la realidad de otra forma y modificar lo establecido y lo que hay que asumir como inamovible. En este caso, transforma un elemento urbano para construir un dibujo que erosiona el espacio expositivo y es un ataque a la arquitectura que, para él, representa el poder establecido.

«Me interesa esa idea de dibujo por atasco por presión de un objeto que se queda atrancado», explica. El esfuerzo para conseguir unas líneas mínimas guarda paralelismo con la fuerza del camión que se tiene que encajar en el puente de la AP-9 de la calle Lepanto para hacer una marca, donde se encajan muchos vehículos.

El trabajo de este artista cántabro nacido en 1979 mantiene un estrecho diálogo con la arquitectura. Investiga cómo la experiencia de habitar delimita la percepción del espacio, el tiempo y política. En el contexto urbano y museístico trabaja a partir de la idea de la arquitectura como representación del poder establecido, que determina las relaciones sociales. Por medio de metáforas, en forma de intervenciones específicas para cada sitio, intenta ofrecer nuevos puntos de vista sobre la realidad. Con la intención de difuminar las fronteras entre el espacio institucional y el doméstico, toma elementos provenientes de ambos campos.