Solo permanece cerrado uno de los 13 polígonos, el más próximo a Cíes
03 nov 2014 . Actualizado a las 05:00 h.La marea roja se está batiendo en retirada y el sector mejillonero empieza a respirar. Los bateeiros se apresuran a sacar producto de las cuerdas y a realizar desdobles para evitar que tanto mejillones adultos como crías sigan cayendo al fondo. De acuerdo con los datos que facilita el Instituto Tecnolóxico para o Control do Medio Mariño de Galicia, Intecmar, en la ría de Vigo solo permanece cerrado uno de los polígonos de Cangas, el más próximo a las Cíes. La toxina siempre afecta con más virulencia a los situados en la bocana. «Son los primeros afectados y los últimos en abrirse», explica un bateeiro.
Basta echar un vistazo a los días de parada obligada que lleva cada uno de los polígonos para comprobar que, en efecto, los más alejados del canal de entrada de la ría sufren bastante menos los embates de la toxina. Así, frente a los 227 días de clausura que, en lo que va de año, suma el citado polígono cangués, los situados en el entorno del puente de Rande no superan los 125 en el peor de los casos, aunque también hay alguno que apenas ha estado 53 sin actividad.
Del annus horribilis que está siendo este 2014 para los mejilloneros, hablan por sí solos los datos que facilitan los propios bateeiros. «En la mayoría de las bateas se ha perdido la mitad de la producción», dicen. Añaden que lo malo no es que se hayan ido al fondo tantos ejemplares maduros sino que, dada la imposibilidad de doblar las cuerdas, también lo han hecho las crías, lo cual afectará negativamente a la cosecha del próximo año. «Eso, suponiendo que la marea roja no vuelva a cebarse como ha hecho tato este como el 2013», señalan.
En efecto, han sido dos de los peores ejercicios de la década, junto con los del 2004 y el 2005. Por contra, los mejores fueron el 2006 y el 2007, en los que buena parte de los polígonos no cerraron ni un solo día, y el que más cerró no superó los 90 días.
Producción
La producción de cada batea varía mucho en función de la zona de la ría en la que esté instalada. El número de toneladas por instalación se sitúa en una horquilla que va desde las 50 hasta las 125. Curiosamente, las más productivas son las que ocupan la primera línea de la ría, lo que implica que son las que más pierden también en cada proceso tóxico.
Aunque los bateeiros prefieren no ofrecer cifras concretas de las pérdidas provocadas por la marea roja, los números son fáciles de hacer, dado que la producción anual estimada en el conjunto de las 484 bateas diseminadas por la ría es de 35.000 toneladas.
Si como denuncian, ha terminado en el fondo del mar prácticamente la mitad de la cosecha, las pérdidas pueden llegar a alcanzar los 17 millones de euros, dado que la cotización del mejillón en primera venta se sitúa entre 60 céntimos y un euro por kilo.
Al margen de en los mercados de abastos, donde ha sido especialmente bien recibida la retirada de la marea roja ha sido en la industria conservera, que se ha visto obligada a retrasar más de dos meses la campaña de enlatado del mejillón por la acumulación de sucesivos episodios tóxicos.
Tras el atún y las sardinas, el mejillón ocupa el tercer puesto en el ránking de productos enlatados en España. En concreto en el 2013 se procesaron un total 13.624 toneladas, el 90 % de las cuales se cultivaron en Galicia. En términos de empleo, la campaña del mejillón se traduce en unos 900 contratos.