¿Para qué hay pinos?

VIGO

07 ago 2014 . Actualizado a las 07:00 h.

El pasado 31 de julio tuvo lugar el acto de inauguración del baluarte del monte de O Castro, cuatro siglos después de su construcción. Hasta ahí, todo normal, dentro de lo que cabe. Lo que ya no es tan habitual es la conversación que mantenía una concejala del grupo de gobierno, para más inri, subida de tono, lo que hizo que se enterara más público del previsto. La concejala en cuestión comentaba mientras caminaba por el monte vigués: «¿Para qué sirven los pinos?». Y sin dar opción a su interlocutor se respondía de inmediato: «Para nada. Los que sirven son los nuestros». Por un momento pensé que había entendido mal y que hablaba de un conflicto político. Pero no. Por si quedaba alguna duda, aclaró a su acompañante: «Sí, los nuestros, nuestros árboles».

Además de constituir un pulmón verde, el pino sirve para dar de comer a muchas familias dedicadas a la industria mobiliaria. Su madera es resistente a impactos sin astillarse, por lo que es muy utilizada en puertas, ventanas, escaleras, armarios y un largo etcétera.

Produce gran cantidad de resina y la leña es muy cotizada como combustible y utilizada, sobre todo, en chimeneas. De las hojas se obtiene la llamada «lana del bosque», para relleno de almohadas. Ni que decir tiene la cantidad de usos medicinales que a partir de él se obtienen. El aroma descongestionante de las hojas se aprovecha para múltiples aplicaciones terapéuticas. A través de la destilación se puede obtener de la madera un aceite esencial utilizado contra la calvicie. La esencia de trementina, obtenida de estos árboles, es recomendada para las enfermedades reumáticas. Las infusiones de pino son utilizadas con frecuencia contra la tos, bronquitis o resfriados comunes. La corteza cocida se aplica en ulceraciones. Y así sucesivamente.

mariajesus.fuente@lavoz.es