El dueño de un taller de Mos lo identificó tras irrumpir con violencia
22 may 2014 . Actualizado a las 07:00 h.La Guardia Civil imputa un robo con violencia al policía local expedientado por agredir a un compañero que se negó a retirarle una multa que le había puesto por exceso de velocidad.
El responsable de un taller de Mos identificó a Óscar G.V. entre un grupo de personas que irrumpió violentamente en su negocio y se llevó las llaves de varios vehículos que tenía bajo su custodia. Al parecer, acudían para recuperar el coche de un amigo que el dueño del taller no le había querido devolver, puesto que no había pagado la factura de la reparación.
El grupo de hombres de complexión fuerte ya se había marchado de este local, ubicado en Tameiga, cuando llegaron los agentes de la Guardia Civil del puesto de Mos. Sin embargo, el responsable del negocio pudo haber identificado al agente local, dado que era cliente suyo.
Al parecer, el dueño del taller se estaba cambiando de ropa junto con otros empleados y escuchó una ruido en la puerta del establecimiento. Al ir a ver qué ocurría observó a un grupo de seis personas, entre los que pudo identificar al cliente que no le había pagado y al agente, que en ese momento no se encontraba de servicio. Intentaron además forzar la puerta de la nave.
Según contó el empresario a la hora de poner la denuncia, le habrían agarrado y zarandeado e incluso llegaron a amenazarle para que no llamase a la Guardia Civil.
Este incidente sucedió con posterioridad a que el Concello de Vigo abriera al policía local imputado un expediente disciplinario por otro enfrentamiento que fue motivo de polémica, la supuesta agresión a un compañero suyo que lo había pillado con un radar móvil con exceso de velocidad.
Exceso de velocidad
Esta presunta agresión tuvo lugar el pasado mes de enero en las propias instalaciones del Concello. Unos días antes, el policía expedientado recibió la sanción de tráfico en su domicilio por circular a gran velocidad por las inmediaciones de la playa de Samil cuando no se encontraba de servicio.
El exceso de velocidad fue detectado por el radar del vehículo policial y el agente que estaba a cargo, uno de los más veteranos del cuerpo local, cursó la denuncia como ante cualquier otro infractor.
El hombre se puso furioso y le exigió que diera marcha para no llegara tener que pagar la multa. Discutió con él en las instalaciones del Concello y le increpó y golpeó, ante la presencia de varios agentes, cuando se negó a retirarle la denuncia.
El gobierno local le abrió un expediente en el que le atribuye el intento de influir en su compañero para que no le tramitara la denuncia, así como el uso de las expresiones «vete a tomar por el culo, imbécil», que supuestamente vertió a su compañero, «y un posterior puñetazo o colleja en la nuca, tras mantener una acalorada discusión», según consta en la propuesta para la incoación del expediente.
El altercado tuvo lugar después de que el Concello le abriera un expediente