Un gesto torpe

Miguel Pino PSICÓLOGO

VIGO

15 abr 2014 . Actualizado a las 11:26 h.

El alcalde de Vigo, Abel Caballero, ha reaccionado a las protestas de los vecinos de Teis expulsándoles del centro cívico. Es decir, quitándoles la voz. Es una torpe maniobra pero, además, peligrosa. Torpe, porque si existe un grupo crítico con el gobierno, para silenciar esas críticas no sirve de nada impedirles expresarse. Eso sólo avivará más el fuego, y la indignación que no sale por un lado buscará otro para salir. Pero además, es peligrosa porque tratar de acallar voces críticas forzosamente, es decir, impidiéndoles expresarse, por el medio que sea, contribuye a la radicalización de esos sectores críticos.

Tenemos otro ejemplo en las manifestaciones a favor de la República, que tuvieron lugar en Vigo ayer lunes. En este caso ningún organismo les ha impedido expresarse, y eso ayuda a que se incorporen pacíficamente al debate público y a las tertulias. Impedir estas manifestaciones sería reprimir la libertad de expresión y contribuiría a un peligroso clima de intolerancia, en el que determinadas formas de pensar «están bien» y otras responden a extremistas, antisistema y otras denominaciones afines. No reprimir las manifestaciones ayuda a que esas reivindicaciones entren en el debate público, lo cual no sólo es sano sino también necesario. Normalmente, los asistentes a las movilizaciones de protesta suelen tener al menos parte de razón.

Aunque está generalizada la idea de que el desorden social se asegura manteniendo al margen voces críticas, lo cierto es que eso sólo contribuye a aumentar el clima de tensión e intolerancia. El problema no está en que haya voces de protesta, sino en que no se las escuche ni atienda, que se las ignore. Desgraciadamente, a día de hoy son muchos los políticos que deberían tomar nota de esto.

miguel.pino16@ymail.com