Balaídos

VIGO

Alguien sabe cómo se llama el concejal de Deportes de Vigo? Si usted lo conoce, ¿tendría la amabilidad de comunicarle que el estadio de atletismo de Balaídos se cae a pedazos? Es literal. Ya hace tiempo que un conductor, por las circunstancias que fuesen, se empotró contra el muro de ladrillo, dejando un enorme hueco ahora tapado con una reja tipo Melilla.

Pero no es eso lo peor de todo, a fin de cuentas, tal como están las cosas en el deporte en general, no hay peligro de que nadie se cuele por la noche para hacerse una carreras por el tartán. No. Porque si así fuese, el osado invasor comenzaría a comprobar que las instalaciones tampoco están a la altura.

El pasado fin de semana, varias decenas de chavales de 11 y 12 años disfrutaron de una jornada atlética al aire libre, deseosos de competir con ellos mismos para rebajar sus marcas personales. Algo loable. Claro que les pasó como a Felipe II, que envió a sus naves sin saber que tendrían que luchar contra los elementos en vez de contra la Pérfida Albión. Se quejaban los entrenadores de que el batidor del salto de longitud se había estropeado y se le había obligado a los niños a saltar sobre la cinta, algo que va contra los entrenamientos habituales de los atletas. También comentaba algunos entrenadores que no se había podido homologar el lanzamiento de martillo por otro problema técnico de las instalaciones.

Ya es una pena que la ciudad no cuente con unas instalaciones cubiertas adecuadas para la práctica del deporte olímpico por antonomasia, como para ahora tampoco cuidar las pistas exteriores de Balaídos. El día de mañana, si alguno de estos chavales triunfa en el deporte, no será por los políticos encargados de gestionar los recursos públicos. Hagan un esfuerzo, por favor, que esto del deporte es muy serio.

jorge.lamas@lavoz.es