«Caballero impide que se abarate», dice el PP

La Voz

VIGO

Una ley cuyo contenido se ignora y para la que no existen plazos. Es una de las opciones de la Xunta. La otra, que el Concello se integre, como han hecho las demás ciudades de Galicia, en el plan de transporte metropolitano. Ya funciona en cuatro, existe acuerdo en la quinta, Pontevedra es un caso especial por carecer de transporte urbano y queda Vigo, donde el alcalde se opone frontalmente.

La base de este sistema es que los ciudadanos puedan utilizar el bus metropolitano, o el transporte de ría, para llegar a Vigo y después usar el autobús urbano, todo por un precio cerrado sensiblemente inferior a la suma actual de los dos billetes. La Xunta financia la parte correspondiente a la parte interurbana (y también el de ría en el caso vigués) y Vigo la parte que dejaría de ingresar Vitrasa.

Esto último es lo que rechaza Caballero, que exige que todo el coste corra a cargo de la Xunta para que no se vean afectadas las arcas municipales. Está convencido de que los beneficiarios serían los vecinos de los otros municipios (de Cangas y Moaña en el caso del transporte de ría) y no quiere emplear dinero de Vigo en la operación.

La visión de la Xunta es diferente. Entiende que los vecinos de la comarca van a Vigo, pero también se desplazan los vigueses, por lo que el beneficio sería mutuo. Y como banderín de enganche, Alejandro Gómez dejó claro ayer que «un usuario del transporte de ría se ahorraría cada año con el transporte metropolitano 1.360 euros, pero Caballero lo impide».

A la espera de que alguna de las alternativas fructifique, algo que no parece cercano, el transporte de ría en su versión actual languidece en lo que respecta a los desplazamientos obligados. Por el contrario, los desplazamientos turísticos a Cíes han vivido un verano de gloria gracias al buen tiempo.

Y coincidiendo con el verano, la empresa Mar de Ons aplicó una subida del 7 % a los billetes para atravesar la ría, dejando en 4,4 euros el ordinario de ida y vuelta (3,2 el económico), cantidades que disuaden a muchos aunque existen abonos. La caída del número de viajeros, un 50 % en dos años, es el argumento de la empresa.

«É urxente tomar medidas; o fixemos no 2011 e agora outra vez, pero o PP non o permite», se queja Rodas. «E non trouxeron a súa proposta, como prometeran».