Fueron liberados por la Policía Local de Vigo, que apalancaron las puertas del aparato
11 ago 2013 . Actualizado a las 07:00 h.«Lo pasamos muy mal, nos faltaba el aire», dice el padre de tres niños y un bebé de 10 meses que quedaron atrapados en la madrugada de ayer en un ascensor de Vigo junto a su esposa y una vecina de 40 años. Fueron dos horas y media de pánico porque el oxígeno del recinto se agotaba, el bebé tenía dificultades para respirar y la vecina se desvaneció por un exceso de presión. Fueron liberados por la Policía Local de Vigo, que apalancaron las puertas.
«Los patrulleros jalaron las puertas y sacaron a los niños, damos gracias a los policías, no sé cómo lo hicieron», relató ayer la abuela de los pequeños siguió el rescate desde el portal. La familia es de origen hispano y reside desde hace tres meses en un segundo piso de la céntrica calle Venezuela, 28.
El matrimonio, el bebé, que iba en una sillita, y los otros menores de 6, 9 y 12 años, habían ido a cenar en la noche del viernes a la casa de los abuelos y se marcharon sobre las 22.30 horas. Bajaron los seis junto a otra mujer. Al detenerse en el portal, el elevador se quedó parado y encajado un poco más abajo, con la doble puerta eléctrica herméticamente sellada. El abuelo había bajado por las escaleras a despedirlos y descubrió que estaban atrapados. «El ascensor ya se malogró otras veces», dice.
Según la abuela, pulsaron varias veces la alarma del ascensor «y nadie contestaba», tampoco al teléfono que aparece pegado en una pegatina en varios laterales del elevador. «Ellos pedían ayuda, tocaban la alarma y nadie salía a hablar. Los que estábamos fuera timbramos a las puertas de los vecinos pero o no abrían o decían que llamásemos al número que había escrito dentro del ascensor. El presidente de los vecinos ni siquiera está aquí», contó la abuela.
La angustia prosiguió hasta las 00.40 horas. «Los niños se desesperaban, teníamos mucho miedo porque les faltaba el aire, transpiraban mucho y pedían ayuda», sigue la abuela.
Finalmente, a su hijo se le ocurrió la idea de llamar por su teléfono móvil a la Policía Local de Vigo. Los agentes confirman que los atrapados estaban «muy agobiados». La abuela añade: «Los dos patrulleros nos han ayudado, movieron una llave y abrieron las primeras puertas. Luego, jalaron las segundas y los sacaron a todos. No sé cómo lo hicieron pero les damos las gracias. Nos llevamos todos un buen susto», añade. También acudieron los bomberos.
Otros vecinos, que llegaron a la una de la madrugada, confirman que el ascensor seguía bloqueado. «Salí con mis hijas a dar un paseo y, al volver, las puertas estaban atrancadas. Luego, llegó el técnico de mantenimiento», cuenta una vecina. Los residentes relatan que las averías de la maquinaria son frecuentes por el continuo uso, ya que en el edificio hay un trasiego de inquilinos que suben o bajan muebles.