El Concello tendrá que reparar graves daños en A Raposeira

Juan Manuel Fuentes Galán
Juanma Fuentes VIGO / LA VOZ

VIGO

M. MORALEJO

Los propietarios del pazo lo han cedido destrozado tras años de abandono

29 jun 2013 . Actualizado a las 07:00 h.

El recorrido por el pazo de A Raposeira, recién cedido al Concello vigués, provoca un gran desánimo. La instalación, del siglo XVII y uno de los siete catalogados en el Plan Xeral, se encuentra en un completo estado de abandono. Ayer lo pudieron comprobar los periodistas que visitaron el recinto con el alcalde. Caballero, acompañado por los concejales Carmela Silva y David Regades y varios funcionarios de Patrimonio Histórico, quería conocer sus posibilidades y las obras a realizar antes de abrirlo al público.

A tenor del estado en que se encuentra dicha apertura no está cercana y antes habrá que realizar importantes y costosas obras de reparación. El alcalde pidió a los técnicos que las pusieran en marcha cuanto antes mientras en el seno del gobierno municipal se estudia el uso que pueda tener.

En el recinto del pazo las hierbas cubren lo que en tiempos debió ser un jardín cuidado, pero no es ni mucho menos lo peor. El interior ofrece un aspecto desolador: escasos muebles y la mayoría rotos o en mal estado; la madera del techo con humedades, sanitarios destrozados, libros tirados y un desorden generalizado.

Pese a ello los técnicos municipales creen que no hay daños estructurales, por lo que la rehabilitación puede ser más sencilla de lo que su aspecto actual da a entender.

De momento el alcalde ha dado instrucciones para elaborar un plan de reforma, del que ayer no ofreció dato alguno. Lo único que explicó es que «dado su lamentable estado habrá tiempo para pensar en su uso futuro mientras se realizan las obras».

Tampoco tiene claro el alcalde si una cesión en estas condiciones podría dar lugar a una demanda del Concello. «No lo sé, tendrán que decirlo los juristas, pero es evidente que estuvo sin habitar un tiempo y fue ocupado», reconoció.

La cesión del inmueble fue una contrapartida por la autorización del hipermercado Alcampo de la avenida de Madrid. Se pactó en 1986 para cuando falleciera su propietaria, lo que ocurrió recientemente.