El Vigo que viajaba en diligencia

La Voz

VIGO

Un carro con los caballos preparado en la plaza de la Princesa.
Un carro con los caballos preparado en la plaza de la Princesa.

Los coches de plaza de Herrador, Alejo y Bao eran los taxis de la ciudad cuando ir a Pontevedra llevaba 4 horas

24 dic 2012 . Actualizado a las 07:00 h.

Vigo es una ciudad del automóvil, con la mayor fábrica de Citroën fuera de Francia y una poderosa industria auxiliar que exporta a marcas de todo el planeta. Pero hubo una época, antes de que fuese la Detroit de Galicia, en que el carro y la diligencia eran los reyes de la calle. Mientras la urbe medraba en el XIX, el transporte urbano y de larga distancia se hacía a tiro de caballo.

Tres eran las más antiguas cocheras de transporte urbano que había en la ciudad en el último tercio del siglo XIX. La más popular era la de Herrador, situada en el solar donde estuvo el bar Goya, con las caballerizas en la actual calle Gil. Ofrecía cestos, berlinas, landós y carrozas fúnebres. En Colón, llamada Ramal hasta el cuarto centenario del descubrimiento de América, en 1892, estaba la de Alejo. Y, en la Porta do Sol, donde hoy se yergue el edificio Simeón, se situaba la de Bao. Las tres eran los taxis del Novecento y competían por alquilar su vehículos de caballos para los desplazamientos por la ciudad.

Estos coches de caballos urbanos eran conocidos como de plaza, en contraposición a los de línea, que eran las diligencias que conectaban con otras poblaciones. A mediados del siglo XIX, casi todas salían de la posada La Vizcaína, donde se compraban los billetes para el Miño, que conectaba con Tui. En 1857, cambian de ubicación a la fonda El Águila de Oro, situada cerca de lo que hoy es la Alameda. De allí salían también para Pontevedra, Caldas, Padrón y Santiago.