María Soliña, cine de leyenda

El filme sobre la meiga de Cangas va al festival de Sundance

Los directores, en el rodaje.
Los directores, en el rodaje.

Una bruja se prepara para hechizar Salt Lake City, en el estado de Utah, capital oficiosa de los mormones, la fe del candidato republicano Mitt Romney. Allí se celebra cada año, desde 1960, el prestigioso festival de Sundance, dedicado al cine independiente. Y allí se proyectará A paixón de María Soliña, la película sobre la más famosa meiga gallega, dirigida por Emilio Fernández y Alfonso Castaño para la viguesa productora Faro.

Quentin Tarantino o los hermanos Coen surgieron de Sundance. Pero el lalinense Emilio Fernández se ríe en cuanto se le recuerda esto: «Estamos en la preselección final; para nosotros, solo llegar allí, lograr exhibir la película ya es un éxito».

Sundance será la cumbre, pero el filme estará también en el festival de Miami y en una docena de certámenes de cine documental de Europa y Estados Unidos. Lo cual es todo un mérito para un trabajo donde ha habido menos presupuesto que pasión del equipo técnico. «Una recreación histórica es muy cara y a lo que no llegaban los euros lo hemos suplido con mucho trabajo de producción», concluye Fernández.

A paixón de María Soliña es un largometraje que narra el proceso contra esta anciana de Cangas que, a comienzos del siglo XVII, fue detenida, torturada y procesada por la Inquisición bajo la acusación de brujería. En esa época, la villa había sufrido el ataque de una escuadra de corsarios turcos, que derivó en incendios, saqueos y la muerte de numerosos vecinos, entre ellos el marido y un hermano de Soliña, que por entonces contaba 70 años.

«Es de suponer que, tras esta tragedia, pudo perder la razón, pero esa no fue la causa de que fuese denunciada como meiga», explica el director del filme. El proceso tuvo motivos económicos. Soliña recibía rentas de la Colegiata de Cangas y de la iglesia de Aldán. Y la caza de brujas se desató por codicia, para desposeer de sus propiedades a numerosas viudas de la comarca.

«Los nobles estaban empobrecidos por los saqueos y promovían juicios por brujería para quedarse con las tierras y privilegios de muchas mujeres», explica Fernández.

Soliña no fue quemada en la hoguera, como popularmente se cree. «La gente conoce más al personaje que a la persona», dice el director. En esa época, algunos clérigos denunciaban la barbaridad del suplicio del fuego. Y todos los juicios eran revisados por la Inquisición, que en el caso de la meiga de Cangas conmutó su pena por llevar el sambenito durante seis meses. Eso sí, se la desposeyó de todos sus bienes, que era el fin último del proceso. Y se desconoce la fecha de su muerte, aunque se supone que no viviría mucho, después de afrontar su detención y tortura a una edad tan avanzada.

A paixón de María Soliña narra la detención y proceso contra la bruja canguesa. La película es una «ficción documentada» o un «ensayo cinematográfico», como la definen sus directores. Para lograrlo, se han cuidado hasta el extremo los detalles. En tiempos de estrecheces, el buen resultado es fruto del esfuerzo de los profesionales de la Productora Faro. Y el resultado son unos fotogramas que, por momentos, parecen cuadros de Murillo.

«Quisimos que la fotografía recrease la pintura del siglo XVII, con tonos barrocos, y para ello cuidamos hasta el último detalle de cámara e iluminación», asegura Emilio Fernández. Funciona también el cásting, con Luma Gómez encarnando a María Soliña y actores como Ángel Outerelo, Marta González, Suso Cortegoso, Ángel Regueiro, Miguel Landeras, Manuel Pombal y Alfredo Rodríguez.

El propio vestuario fue concebido bajo los cánones de la época, al punto de que se emplea la estopa o el lino, con los trajes cosidos a mano. Además, se cuidaron las localizaciones, con rodajes en el monasterio de Carboeiro, Cabo Home o el pazo de Negreira.

Para el guion, que también firman en conjunto Castaño y Fernández, investigaron en archivos y llegaron a acceder a la propia declaración de María Soliña en 1621. El título está inspirado en La pasión de Juana de Arco, de Dreyer, pues en buena medida los directores ven un paralelismo con la heroína francesa.

El próximo viernes, 28 de septiembre, será el estreno oficial de la película, en Lalín, tras un acuerdo con Filmax. Tras la gala, estará en las salas comerciales de Galicia y se le busca hueco en Madrid. Mientras tanto, seguirá su ruta por festivales internacionales. Que puede hacer que en Sundance, muy pronto, conozcan la historia de una meiga gallega, de Cangas, María Soliña, una mujer del común que padeció un dramático abuso del poder que terminó por forjar una leyenda.

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