El hijo del expresidente de la Xunta recoge la medalla de oro en el parador que su padre promovió como ministro
29 ago 2012 . Actualizado a las 07:00 h.Doce años y medio después de que lo aprobase el pleno municipal, el Ayuntamiento de Baiona entregó la medalla de oro de la villa a Manuel Fraga Iribarne. Fue a título póstumo y la recogió el hijo del expresidente de la Xunta, José Fraga Estévez.
El acto estaba previsto en la Casa de Carvajal, pero finalmente se celebró en el Parador, principal aportación de Fraga al municipio. El Conde de Gondomar acogió la ceremonia que comenzó con un vídeo que recogía algunos de los momentos del paso del político de Perbes por Baiona, muchas de ellas debido a las infraestructuras que promovió e inauguró como ministro y titular del Ejecutivo gallego y que, en palabras del alcalde de la villa llevaron a situar a Baiona como lugar de referencia turística.
Al acto, al que no quisieron faltar los exalcaldes, contó con la participación del actual presidente gallego, Alberto Núñez Feijoo, y de compañeros y amigos del expresidente que quisieron rendir homenaje a un hombre que, según dijo el que fuera su conselleiro de Economía y Hacienda José Antonio Orza, durante sus más de doce años al frente de la Xunta tuvo como única meta «mejorar Galicia».
José Manuel Otero Novas, ministro de la Presidencia entre 1977 y 1979 y posteriormente ministro de Educación, entre otros muchos cargos, no quiso tampoco perderse el acto. «Fraga no era un político al uso, era sencillamente un estadista», así lo definía el que fue su compañero durante tantos años y que le sitúa «entre los 4 o 5 hombres más importantes del siglo XX en España», con un papel principal y fundamental en la transición a la democracia.
José Fraga Estévez agradeció en nombre de toda la familia el homenaje a su padre, especialmente al haberse celebrado en el parador baionés, porque daba muestra de que «aunque nuestras existencias son fugaces, las cosas bien hechas perduran en el tiempo, y ellas darán testimonio de quienes las hicieron». También expresó su deseo de que la villa siga su trayectoria ascendente.