La desidía municipal ha dejado a la ciudad indefensa. Carolo, el viejo marinero del Berbés, está inerme ante la puerta que pretende asaltar para liberar a la ciudad de sus invasores.
La figura del héroe popular carece del hacha original desde hace algún tiempo, sin que la responsable del Patrimonio Histórico, la concejala Carmela Silva, haya tomado medida correctora alguna.
La inacción municipal es grave porque no es la primera vez que se advierte desde los medios de comunicación de la carencia sin que se subsane el problema. Dentro de catorce días, Abel Caballero y sus concejales volverán a acudir a la plaza de Independencia para conmemorar los hechos del 28 de marzo de 1809, sin reparar en la grave situación. No estaría de más que dieran una vuelta en redondo al monumento para descubrir el abuso.
Evidentemente, no se ha parado el mundo mientras Carolo, o como se llamara este hombre, ha permanecido sin arma. Pero no deja de ser una metáfora del desprecio hacia la historia y el patrimonio de la ciudad de este alcalde. Si Cachamuíña o Pablo Morillo han sido empleados por la historiografía como los heroes militares que libraron la gesta, Carolo fue identificado como el pueblo de Vigo y, por ello, merece el máximo respeto. La figura también presenta un deplorable estado de conservación.
El conjunto escultórico fue diseñado por Julio González Pola hace cien años. Su construcción fue iniciada por suscripción popular. Por diferentes problemas, su construcción se prolongó durante varias décadas. Una vez concluido, este conjunto escultórico ocupó diferentes ubicaciones. Estuvo en A Pedra, plaza de España, plaza do Rei y plaza de Independencia.