Cuando el problema es el fútbol

Xurxo Fernández Fernández
xurxo fernández REDACCIÓN / LA VOZ

VIGO

«El problema no son las bajas, el problema es jugar al fútbol». Oltra hizo un rápido diagnóstico de lo sucedido en El Collao. Un parte muy similar al extraído un par de semanas antes en Alcorcón. Quienes buscan en la falta de actitud la causa de las derrotas pueden encontrar respaldo en las dificultades del equipo para entrar en los partidos ásperos o en su incapacidad para reaccionar ante los tantos rivales. Pero más allá de la ambición de los jugadores, que se exprimen en cada encuentro, lo cierto es que al Dépor visto hasta la fecha le falta un guion y recursos para interpretarlo.

sin alternativas

Un modelo único

Si el Deportivo empieza perdiendo, acaba perdiendo. Cada vez que el rival se ha adelantado en Liga los de Oltra han sido incapaces de hacer siquiera un gol. «Los once que salieron son jugadores que el Alcoyano quería tener en su equipo», reconoció el técnico tras el choque del sábado. El de Catarroja había envidado con dos laterales por banda ante un rival muy inferior. A los 60 minutos tuvo que rectificar. Saúl dio profundidad al equipo, pero el rival mató la apuesta a la desesperada. El técnico habló antes del choque de buscar nuevas vías. La tarea queda para otro día.

En un campo donde cada bote era una lotería y las distancias mínimas, los de casa se hartaron de probar con tiros lejanos. Pese a que Maestro no fue capaz de agarrar una sola pelota, solo Salomao y Saúl se atrevieron a buscar alternativas.

sin juego

Un centro del campo estéril

Una hora fue bastante para convencer a Oltra de que en Alcoy, como en todos los escenarios donde el Dépor ha actuado, el centro del campo tampoco iba a producir nada bueno. Sentó a Jesús Vázquez para meter un extremo de verdad en la derecha y de paso retrasar a Valerón a la posición que ya había estado ocupando, por iniciativa propia, desde el minuto 1. El Flaco se cansó de esperar un pase en condiciones y acudió a la medular a librarse del pegajoso marcaje de Jiménez. Todos buscaron al 21. Él no encontró a nadie.

Los genes de mediapunta le obligaban a mirar hacia delante cada vez que recibía la pelota. Por la derecha, un lateral sin instintos de interior o de extremo para ofrecerse y arrancar en el momento preciso. A su izquierda, antes de pasar a Salomao daban ganas de despedirse del cuero por las pocas posibilidades de volver a verlo. Y en el horizonte, Lassad, camuflado entre Martín y Morcillo.

Si no aparece el 21 la bola se mueve sin criterio. En Alcoy, Vázquez intentó ¡un! pase en profundidad. El resto fueron desplazamientos de un par de metros y un chut horrible. El onubense, perdido en sus aspavientos con los brazos, no acaba de cumplir con las enormes expectativas que levantó su llegada. Bergantiños, héroe del duelo contra el Guadalajara, regresó, como todos, a su versión de lejos de Riazor. Un par de arrancadas sin consecuencias y otro recital de pases en corto.

sin seguridad

Las bandas, un coladero

Esta vez fueron Álvaro y Cañadas. En Alcorcón, Sales y Montañés. Frente al Recre, Juan Villar. Todos sacan partido de la debilidad del Dépor por las esquinas. Para colmo, Ayoze, el que más garantías defensivas ofrece de cuantos han ejercido el puesto en ambas bandas, estuvo calamitoso en El Collao. Su gravísimo error en el autogol (pase sin mirar hacia el centro de la portería) le condicionó el resto del choque. Laure, Seoane y Manuel Pablo sufren en soledad un infierno en cada partido. Nunca llegan las ayudas y si lo hacen, son de los centrales, obligados a salir de sitio y a desatender a delanteros y centrocampistas ofensivos.

sin gol

Delantera improductiva

Tres tantos de Guardado, dos de Bergantiños y uno de Salomao, Colotto y Valerón. Descontado el doblete de Lassad, los hombres gol deportivistas tienen la hoja de servicios en blanco. El equipo concentra sus ataques por el centro y escasean los buenos balones colgados a la zona de remate. A Lassad no le favorece este estilo, le cuesta un mundo desmarcarse en velocidad, y Riki, dotado como pocos para buscar el hueco, sigue romo de cara a puerta. Xisco y Bodipo están casi inéditos.