Mourinho ya es cuestionado

Ignacio Tylko MADRID / COLPISA

VIGO

El portugués, hasta ahora intocable, está ya en el ojo del huracán dentro y fuera del Madrid

23 sep 2011 . Actualizado a las 06:00 h.

José Mourinho comienza a ser cuestionado. El paradigma del técnico que antepone los resultados al juego presenta el peor balance en un arranque de temporada del Real Madrid desde los tiempos de Wanderlei Luxemburgo (2005-2006), cuyo equipo solo sumaba seis puntos después de cuatro jornadas. Además del discreto arranque, el pobre fútbol acrecienta las dudas en el Madrid, incapaz de hacer un gol en los últimos 180 minutos de juego y de hincarle el diente al Levante y al Racing.

Un abrazo elocuente

Sus horribles prestaciones apuntan al entrenador. Mourinho, un ídolo hasta ahora en el Bernabéu, se someterá a un plebiscito este fin de semana. El abrazo de Florentino Pérez al entrenador en los vestuarios del Sardinero es un síntoma de que algo no marcha bien. Al parecer, el presidente está inquieto, sobre todo por la animadversión que genera el círculo de los portugueses, con Mourinho, Pepe y Cristiano a la cabeza, y el temor a que el vestuario se fracture. Se ha entregado por completo a Mourinho y si este no triunfa en su segunda temporada, el presidente quedará muy expuesto.

Ausencias cuestionables

La última jornada dejó imágenes que desnudan a Mou. La excelente noche de Canales como titular en el Valencia demuestra que el cántabro pudo tener más minutos en el Madrid. Cuesta comprender que arrincone a Granero y acometa el fichaje de Coentrao por 30 millones para jugar como centrocampista, cuando siempre se ha desenvuelto por la banda izquierda, preferentemente como lateral.

Faltan centrocampistas

Estos movimientos avalan la teoría de que a Mourinho no le interesa generar fútbol en la zona de creación. Su obsesión es defender bien y resolver con delanteros de calidad después de transiciones rápidas, casi siempre al contragolpe, o con fútbol directo. Se le acusa de acabar el choque de Santander solo con Alonso como organizador.

Sin ritmo y sospechas físicas

Al técnico también se le reprocha que este Madrid le falte ritmo y sea un equipo largo, roto, sin cohesión, desgobernado y muy previsible sin balón. Lo más grave es que los rivales le pierdan el respeto, el miedo, y se sientan capaces de frenar a un equipo de otra dimensión por presupuesto y jugadores. El estado físico del equipo también apunta al cuerpo técnico, sobre todo porque el enorme esfuerzo para tener a punto a sus jugadores para derrotar al Barça en la Supercopa puede haber pasado factura.

Dudas del compromiso

Las últimas decisiones Mourinho demuestran que duda del compromiso de algunos jugadores. Albiol no se ha estrenado este curso y Granero solo jugó unos minutos contra el Getafe. Ante el Racing sentó a Ramos, que le contradijo el pasado fin de semana, ya que se negó a responsabilizar a Khedira y al árbitro. Resulta extraña también la ausencia de Di María, quien teatralizó ante el Levante.

A la caza del traidor

Mourinho busca al filtrador tras una publicación del un diario en la que se aseguraba que Khedira cumplió órdenes en el Ciudad de Valencia, donde terminó expulsado y declarado culpable por su entrenador. La misma información asegura que el técnico exigió a sus jugadores que presionaran al árbitro y arremetieran contra los adversarios que tratasen de perder tiempo y obstaculizar el juego.

Fractura con los españoles

Tras el empate en Santander, Mourinho arremetió contra el colegiado andaluz Fernández Borbalán. «El carrito de los lesionados, las entradas, las simulaciones que les han permitido hacer han hecho que no tuviéramos el ritmo necesario». Justificaciones que contrastan con las argumentaciones de los jugadores españoles. Casillas expuso que «el Madrid no estuvo a la altura», Arbeloa abogó por «rebajar el estado de ansiedad», y Alonso advirtió de que «la dinámica no es la mejor». Mourinho ya no es intocable. Se abrió la veda.