«Cometí el mayor error de mi vida»

El exciclista rompe su silencio para reconocer que recurrió al dopaje en la Vuelta 2010


redacción / la voz

Hace un año estaba disputando la Vuelta a España con el Xacobeo. David García Dapena (Marín, 1977) pedaleaba hacia el final de su carrera profesional. El adiós fue abrupto. Primero se le detectó hidroxietil almidón. Después llegó el positivo por epo. Y fue sancionado con dos años de suspensión. Durante todo el proceso se sumió en el silencio. Pero ahora ha decido romperlo en una entrevista a La Voz de Galicia.

-¿Recurrió al dopaje en la Vuelta 2010?

-No sabía qué producto estaba tomando, pero sí, era consciente de que me estaba dopando.

-¿Por qué lo hizo?

-Por la ambición de seguir siendo ciclista y por la incertidumbre que vivíamos en el equipo. No sabíamos si el Xacobeo seguiría. Yo no tenía ninguna oferta para el 2011. Las reuniones previas a la Vuelta con los responsables del equipo sobre la continuidad del Xacobeo no fueron alentadoras, más bien todo los contrario. Y todo aquello me llevó a tomar una decisión errónea que puso el peor final posible a mi carrera.

-¿Está arrepentido?

-Cometí el mayor error de mi vida. A día de hoy, por supuesto que no lo haría por varios motivos: por no defraudar a todos los que confiaron en mí, por no hacer sufrir a los que me quieren y por no engañarme a mí mismo. Pero no puedo cambiar el pasado, no me queda otra que luchar por el presente y el futuro.

-¿Por qué en un primer momento negó que se hubiera dopado?

-Supongo que es una reacción humana en una situación así. Tu mundo se derrumba y te metes es una huida hacia delante.

-¿Quién le proporcionó epo?

-Recurrí a un preparador ajeno al Xacobeo, que me vendió la panacea, algo que según él era indetectable y que iba a mejorar mi rendimiento. Tras días de dudas, tomé la decisión. Pero no sabía que era epo. Sería un suicidio tomarlo voluntariamente en una Vuelta, donde se pasan muchos controles. Desde que me anunciaron el positivo con epo supe que me habían engañado y lo asumí.

-¿Quién es ese preparador?

-Disculpe, pero no voy a decir su nombre públicamente.

-¿Por qué?

-Simplemente no quiero entrar en eso. Al reconocer mi error no actúo contra nadie ni por despecho.

-¿Algún otro corredor del equipo recurría a ese preparador?

-No. Lo busqué por mi cuenta y riesgo, y puedo garantizar que nadie más del Xacobeo trabajaba con él.

-Pero muchos dedos señalaban al Xacobeo. Las acusaciones del médico del equipo, Xosé Manuel Rodríguez Bastida, las miradas hacia Álvaro Pino...

-No había dopaje organizado en el Xacobeo. Había una política de tolerancia cero. Nadie del Xacobeo me animó a hacer lo que hice. Fue una decisión personal. Álvaro Pino siempre fue tajante con este asunto. Pero ni él ni nadie puede controlar lo que yo hago en mi casa.

-¿Qué relación guarda su caso con el de Ezequiel Mosquera?

-Ezequiel y yo somos amigos, no lo voy a negar, pero nunca compartimos nada más que la amistad. Algunos se empeñan en que Eze tuvo que tomar epo como yo y nos meten en el mismo saco, pero no es así. Yo di positivo por esta sustancia y fui sancionado. Él no. Además, nuestras situaciones eran totalmente diferentes: mi futuro estaba en el aire y él ya había atado su contrato con el Vacansoleil.

-¿Cómo explica que a usted y a Mosquera les detectaran también hidroxietil almidón?

-El tema del almidón es algo que aún a día de hoy no acepto, sencillamente porque no lo tomé, y menos con intención de ocultar epo como algunos se empeñan en decir, entre otras cosas porque ni sabía que me estaba poniendo epo.

-A algunos les costará creerlo.

-Si fuera cierto lo diría. Ya no tengo nada que perder en el ciclismo profesional, no es mi medio de vida ni lo volverá a ser, y no me avergüenza asumir los errores que he cometido.

-Si creía que la sustancia que tomó no era epo, ¿qué producto le dijeron que era?

-Nunca se mencionó por su nombre científico.

-¿Se administró usted mismo aquella sustancia que finalmente era epo o fue el preparador?

-Creo que, a estas alturas, poco importan esos detalles.

-¿Cuánto le costó ese producto y cómo realizó el pago?

-Insisto, eso ya es lo de menos.

-¿Notó una mejora en su rendimiento cuando usó epo?

-Aunque suene increíble, no. Básicamente porque creo que la cantidad que me suministré fue ridícula. De hecho mi hematocrito máximo en la Vuelta fue 46. -¿Cree que hubiera firmado la misma actuación sin ese producto?

-Sí. Rotundamente.

-Fue sancionado con dos años de suspensión. ¿Su proceso está ahora totalmente cerrado?

-En ese sentido, sí. Pero quedan otros frentes. He estado cotizando para un fondo solidario la mitad de mi vida profesional. Pero la CPA [Ciclistas Profesionales Asociados] está intentando no abonarme nada. Hay organismos en el ciclismo que teóricamente están para defender nuestros derechos pero que a la hora de la verdad te los usurpan.

-¿Cómo es ahora su vida?

-Pasé un gran trauma, pero no puedes quedarte anclado al pasado. Casi desde un primer momento supe que tenía que buscarme la vida y he esperado lo justo. He dado un cambio radical. Vivo en Tenerife, donde he creado una empresa. Organizo excursiones con bicicletas y aparatos Segway, que alquilo y distribuyo en la isla. La empresa se llama Volata Sport. El nombre me delata. Al final sigo ligado al mundo de las dos ruedas.

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