Ocho menos cuarto de la mañana. Los jugadores del Celta se presentan en A Madroa para el entrenamiento más madrugador que recuerdan los más viejos del lugar. Mientras realizan una breve sesión de preparación, en la puerta de entrada a las instalaciones Vlado Gudelj, que debuta como delegado celeste, deja atisbar un asomo de preocupación pues es el responsable de todos los preparativos para un viaje inusual.
A la plantilla le esperaban catorce horas por carretera en autobús para ir a jugar a Murcia. La incertidumbre por la huelga impidió hacer una reserva de tantas plazas para desplazarse en avión, y los futbolistas prefirieron hacer el viaje en una etapa muy larga, que hacer noche en un punto intermedio y terminar el viaje el sábado, según desveló Paco Herrera. Tenían dos noches para recuperarse antes de jugar el domingo a mediodía en La Nueva Condomina.
Varios equipos tuvieron que improvisar sus viajes por culpa de la tardía desconvocatoria de la huelga, aunque los que tuvieron viajes más largos fueron el Recreativo hacia A Coruña y el Celta a Murcia. Ambos superaban los mil kilómetros. Los onubenses salieron el jueves en autobús y decidieron hacer el desplazamiento en dos etapas con noche en Oporto.
Bien pertrechados
A las nueve y cuarto se puso en marcha el autobús celeste dispuesto a cruzar la península entre dos de sus puntos más alejados. Los jugadores lo afrontaban con resignación y buen humor. Sabían que no había otro remedio, por lo que iban bien pertrechados para tratar de hacer el largo viaje lo más ameno posible.
Cuando supieron que iban a viajar en autobús casi todos se encargaron de pedir que tuviesen un enchufe individual a su disposición, por lo que la compañía tuvo que poner uno de los más modernos de su flota.
Los tiempos han cambiado. Hace veinte años salía un autobús para un viaje largo y nadie sabía nada sobre como les iba el viaje hasta que alguien llamaba desde un teléfono fijo o llegaban al hotel de destino. Los móviles cambiaron totalmente la vida desde hace quince años y ahora son las redes sociales las que permiten vivir en directo cualquier acontecimiento si los protagonistas se animan a comentarlo a través de Internet.
Los jugadores del Celta que tiene una cuenta acreditada en las redes sociales se expresaron para sus seguidores durante el trayecto. Este es el caso de Toni Rodríguez que decía: «Después de parar a comer toca siesta y peli». También por esta vía recibían los ánimos directos de los aficionados. «Muchas gracias a los celtistas que vía Twitter nos mandan ánimos. Espero que a final de temporada os sintáis muy orgullosos», respondía el jugador céltico. El racinguista Aira aprovechó la red para desear suerte a su amigo Álex López.
Varias películas y partidas de cartas después, la expedición celeste llegó a Murcia pasadas las once de la noche.