¡Dadnos un sitio para vivir!

Luis Carlos Llera Llorente
luis carlos llera REDONDELA / LA VOZ

VIGO

La policía de Redondela desaloja a dos familias del solar para el auditorio

19 ago 2011 . Actualizado a las 10:55 h.

El jefe de la Policía Local de Redondela acudió personalmente a desalojar a las dos familias que se resistían ayer al mediodía a abandonar un solar público en el que viven desde hace tres años. Desde hace casi tres años, viven en la explanada destinada al que fuera proyecto estrella del exalcalde Xaime Rei, el auditorio.

El día anterior habían sido desalojados por los agentes otros ocupantes temporales, unos trashumantes rumanos que llegaron con las ferias a la parroquia de Reboreda y habían acampado en el mismo lugar. Algunos de esos feriantes parecían dispuestos a quedarse el resto del verano, pero la policía los disuadió. Los vecinos se habían quejado. Pero los veteranos resistían.

«¿Dónde voy con la caravana con las ruedas pinchadas? No tenemos adónde ir, ¡dadnos un sitio para vivir!», suplicaba ayer Rafael Montoya Gabarri, chatarrero de profesión. Desde el 2008 vive con su mujer, Azucena Rodríguez, en el descampado de la marisma de Redondela.

En otra caravana, separada por una centenar de metros, pernocta José Fernandes da Solva, tío de Rafael. «Yo me dedicaba a la construcción, pero con la crisis se acabó. Tengo 60 años y hace tres me vine aquí y empecé a trabajar en la chatarra con mi sobrino», explicaba ante su inminente desalojo.

Limpieza del solar

Entre las dos desvencijadas caravanas de Rafael y José se encuentran los turismos que utiliza la familia, un Audi y un deportivo japonés añosos. Pero el vehículo que llama más la atención es el camión cargado de neveras oxidadas e hierros retorcidos. «Nos pagan a 47 céntimos el kilo de metal, pero nos tenemos que dar de alta como autónomos y tener la tarjeta de transporte y todo en regla. ¡Ni que fuéramos empresarios!», se queja Rafael.

Sus hermanos Juan y Guadalupe viven en sendas casas en Redondela, lo mismo que su padre, pero las viviendas son tan diminutas que no hay sitio para más parientes. El patriarca, Joaquín, recuerda cómo hace treinta años llegó a Redondela con su familia procedentes de Ponteareas «y me dieron permiso para hacerme una chabolita debajo del puente».

Tras la salida de los últimos acampados, que buscarán un bajo en alquiler u otra finca, el Concello limpió la finca con una excavadora y una desbrozadora. El solar será vallado de nuevo, advierten los responsables municipales, para impedir la llegada de más ocupantes.

testigo directo casi tres años acampados