La primera batalla de la guerra

amador gómez MADRID / COLPISA

VIGO

14 ago 2011 . Actualizado a las 06:00 h.

La Supercopa (22 horas, La 1), revalorizada por Real Madrid y Barcelona, servirá para reforzar la autoestima de los dos colosos tres meses después de la explosiva semifinal de la Champions.

Según pinte la fiesta en la Supercopa de España, el vencedor habrá ganado un gran título y el perdedor se habrá quedado sin un torneo menor. El caso es que con la presencia de Madrid y Barça se realza la competición y se reanuda la guerra entre los odiados enemigos.

El primer asalto será en el Bernabéu, donde este sábado hubo cerca de 40.000 aficionados en el último entrenamiento madridista. Aunque el Madrid esté en mejor momento de forma, los azulgrana son los favoritos. Porque el Barça se ha ganado esa condición en todo lo que juega, y porque podrá decidir el trofeo en el Camp Nou tres días después, por ser el que ganó la competición doméstica.

Otra vez a partido de ida y vuelta, no como en la Copa del Rey de Mestalla, y de nuevo con el primer choque en terreno madridista, como ocurrió en la eliminatoria europea que José Mourinho incendió y llevó al fango para que el Madrid acabase fulminado. Ahora, los blancos ven en este su momento. Nunca ha perdido la Supercopa ante el Barça y la disputa del primer título de la temporada marcará territorio y podrá condicionar los futuros enfrentamientos. Valdrá para dar un primer golpe, porque aunque sea un título pobre, para Mourinho y los suyos sería el segundo y subirían otro peldaño para acercarse más a un Barça que, a priori, sigue siendo superior. La fe merengue está puesta en Cristiano, en un crecido Benzema y, por supuesto, en Mourinho, de quien se espera un planteamiento menos rácano que el de la Champions. Esta vez, con Khedira y Xabi Alonso, Mou también se plantea una línea de tres en el medio. Con Coentrao, el Madrid sería más defensivo. Con Di María, menos conservador.

Los blancos ya se ganaron el respeto del Barça en la Copa, y Guardiola no oculta que este Madrid es «muy fuerte» y que «siempre será un rival complicado». Y más, cuando los madridistas le tienen tantísimas ganas a este Barcelona que ahora ha flojeado. Al margen del recién incorporado y a la espera de que la llegada de Cesc sea oficial, lo que más le preocupa a Pep ahora son los tocados y el mermado estado físico de la plantilla, aunque para el técnico «no hay excusas» y asegura que «el que gane será el mejor».