Los de Herrera necesitan cerrar su crisis en Albacete para mirar hacia arriba
17 abr 2011 . Actualizado a las 06:00 h.El Celta, en la encrucijada. En el estadio Carlos Belmonte el equipo de Paco Herrera cogerá un camino sin retorno. Hasta la semana pasada el trayecto hacia el ascenso directo estaba abierto para los celestes, aunque en las últimas semanas se ha ido desviando hacia el arcén. Hoy ya no habrá vuelta atrás.
Rayo y Betis no fallaron en la tarde de ayer, pero sus éxitos tampoco alteran el plan de ruta. La única posibilidad de regresar al carril que conduce hacia Primera sin pasar por la aduana es sumar los tres puntos en juego este mediodía en Albacete.
Cualquier otro resultado significaría desviarse definitivamente por un camino más tortuoso y lleno de trampas, en el que lo primero sería asegurar el play off, que podría peligrar, y posteriormente pasar por la aduana de las dos eliminatorias en una especie de final a cuatro donde solo uno comprará el billete para la Liga de las Estrellas.
Ha sido una semana de terapia colectiva dentro del vestuario que dirige Paco Herrera. El equipo ha lanzado el mensaje de aislarse de cualquier tipo de objetivo final y se ha marcado como única meta ganar en el Carlos Belmonte. Saben que la única forma de abandonar la crisis es volver a creer en ellos mismos, en que son capaces de recuperar el instinto que les llevo a ser un equipo invencible para los rivales, y eso pasa por sacar a relucir cada uno sus mejores virtudes dentro del terreno de juego. La gran incógnita es si realmente el equipo está capacitado para hacerlo.
Para empezar, el entrenador céltico no puede contar con el jugador bisagra que ejerce de nexo entre el centro del campo y la delantera, Roberto Trashorras. Una baja sensible que altera drásticamente la estructura del equipo en el terreno de juego. Al lucense se unen las ausencias de López Garai, Oubiña y Aspas, lo que deja el centro del campo sin recursos, además de Joan Tomás y Mallo, por lo que Herrera se ha visto obligado a completar la convocatoria con tres jugadores del filial: Víctor Fernández, Jota y Mateo.
El oponente que tratará de cerrar a los celestes su retorno hacia la senda correcta es un equipo herido. En Albacete el mensaje es que sus opciones de salvación pasan por ganar hoy.