Idean una cubierta en las casetas de Cangas para eliminar el silbido

J. Santos CANGAS / LA VOZ

VIGO

Los arquitectos estudiaron el problema con un equipo de la Universidad de Vigo

16 feb 2011 . Actualizado a las 11:24 h.

Portos de Galicia pidió a los arquitectos Guadalupe Piñera y Jesús Irisarri un informe sobre el silbido que producen las casetas de marineros del puerto de Cangas cuando sopla el viento del suroeste, un silbido penetrante que se extiende por todo el caso urbano y que provocó las protestas de los marineros y del vecindario en general y la apertura de un expediente de infracción a la Xunta por parte del Concello de Cangas. Los arquitectos indican que en el proyecto original se contemplaba cubrir la celosía trasera con policarbonato macizo transparente para permitir el uso del paseo con lluvia. «Lo protegía y no alteraba el objetivo principal de no generar una pantalla visual a la ría», indican. Se descartó, aseguran, «para aquilatar el presupuesto». Entienden que podría ser una opción para eliminar el problema y, de paso, mejorar las prestaciones del paseo. No sería necesario extenderlo a todo el edificio, ya que estiman posible que cubriendo algunos puntos se «atenúe o elimine» el ruido. Proponen, por lo tanto, colocar paravientos de policarbonato transparente «en algunas zonas» y «ver empíricamente la respuesta». Los autores afirman en su informe que estudiaron el problema en colaboración con el grupo de acústica de Telecomunicaciones y el de mecánica de fluidos de Ingeniería Industrial de la Universidade de Vigo. Concluyen que las mediciones realizadas por la empresa Virocem por encargo del Concello ofrece unos datos «inverosímiles» y ponen en duda su fiabilidad «por el complejo proceso de obtenerlas y filtrarlas en condiciones de vientos fuertes». Causas Las causas probables son el choque del viento con la celosía metálica vertical, el rozamiento con la trama horizontal inferior o el efecto resonancia de vibraciones superpuestas. Descartan el ruido estructural, pero consideran posible que provenga de la superposición de efectos con otros elementos en el puerto. «En fin, que se trata de un asunto complejo pero posible de determinar o evaluar con una cierta aproximación», añaden. Dicen que cabe la posibilidad de que el ruido deje de molestar si se varía la frecuencia del sonido. «A veces no es tanto la intensidad como la frecuencia lo que molesta y lo hace presente», afirman. Otra posible solución es contratar un informe a los citados especialistas de la Universidade de Vigo para que orienten las actuaciones a realizar.