Hay bacterias en ciertos cráteres volcánicos y bichos rarísimos en profundas simas oceánicas. Existen, también, protozoos anaeróbicos y microbios que se alimentan de azufre. Pero lo más asombroso del planeta Tierra es que haya vida en el Lagares. Porque su curso fluvial, más que un río, sigue siendo la Cloaca Máxima, la tubería de detritus que Augusto tendió en Roma para sanear el Tíber.
La asociación ecologista Adega, con el patrocinio de la Xunta, ha titulado en un estudio al Lagares como «deficiente». Solo otros tres ríos obtienen una calificación tan baja. Y si el río vigués no se rebaja a la categoría de ?malo? es porque, milagrosamente, hay vida en su cauce. Da miedo pasear por las orillas de Comesaña y observar aquellos patos tristes, aquellos correlimos mutantes y aquellas lavanderas que picotean los plásticos. Asombra que algunos peces lleguen a remontar el curso más allá de la avenida de Madrid. Cuando se desate la guerra termonuclear, solo sobrevivirán las cucarachas y los mújeles del Lagares. Adega recogió del río 600 kilos de basura, la mayor cantidad absoluta en todos los cursos fluviales analizados. Y la calidad de sus aguas nos habla de altas concentraciones de nitratos, una temperatura elevada y la mitad de oxígeno de la media deseable. Hay que reconocer que, por la recuperación del río, se ha hecho mucho. En las primeras elecciones municipales, Manoel Soto ya concurrió con el lema «Merendar na beira do Lagares». Pero, tres décadas más tarde, sigue sin parecer recomendable acercarse a la zona con el filete ruso y la tortilla de patatas. Queda muchísimo por hacer. Y la responsabilidad no es solo de los políticos. Lo es, también, de los empresarios que ocasionalmente utilizan el río como poza séptica. Desde 2004, se incoaron 71 denuncias por vertidos industriales al Lagares. Pero solo se impusieron diez sanciones. La mayor apenas alcanzó los seis mil euros, una fruslería por destruir nuestra naturaleza. El alcalde anunció el pasado año que revisaría la normativa municipal y actualizaría las sanciones. Pero el tema va camino de ser otro hablar por hablar. A dos meses del fin de la legislatura, no hay noticias del cambio. Los bichos, milagrosamente, resisten? Pero un día, va a pasar como en «Eso», como en «La Cosa» o como en «El experimento del Doctor Quartersmass». Como en las viejas pelis de monstruos de Serie B, antes o después saldrá algo de ahí abajo que caerá sobre la ciudad a darnos todo lo que nos hemos merecido.