José Ignacio Peleteiro Ramallo nunca se olvidará del par de minutos que disputó en el Miniestadi el 29 de enero del 2011. De regreso a su casa de A Pobra admitió que cuando Herrera le mandó a calentar le entró el típico cosquilleo. Eran las ganas de pisar el fútbol profesional. «Tenía bastante cosquilleo, porque tenía muchas ganas de debutar en Segunda, no voy a mentir. Salió todo bien menos el resultado, porque merecimos llevarnos el triunfo, pero hay que mirar el lado positivo y estamos a dos puntos del Betis que es lo importante», comentó el futbolista celeste. Una vez en el césped, aprovechó al máximo el poco tiempo que tuvo. «El entrenador me dijo que jugara por el centro, que estuviera tranquilo y que lo hiciera como sabía, que así iba a salir bien». Y nada más entrar en contacto con el balón pudo dar su primera asistencia de gol en el fútbol profesional: «Entré y justo para el poco tiempo que estuve tuve un centro por banda, no llegó Iago pero estoy contento por haber aportado mi granito de arena». Aún sin llegar a concluir esa jugada, no niega que salió muy contento del recinto azulgrana: «Estoy contento por esos minutos que estuve en el campo. El debut lo esperaba con mucha ilusión y lo intenté disfrutar y aprovechar». Mensajes Cuando regresó al vestuario y se duchó, comprobó que el teléfono móvil echaba humo. De todos los mensajes y llamadas se queda con el de su familia. Sus padres y sus hermanas: «Estoy agradecido a toda la gente que estuvo pendiente, pero me quedo con la de mis padres y mis hermanas, que me hizo bastante ilusión porque ellos sabían desde pequeño lo que había trabajado para conseguirlo». Para ellos será la camiseta con el 34 a la espalda que por ahora está en la lavandería de A Madroa. Y aunque quizás el debut ha llegado a la carrera, Jota no esconde que esa era su intención desde el primer día: «Se están creando opciones de estar en el primer equipo. A principio de temporada era mi intención que pasara esto; estaba trabajando para ello». No obstante, su cabeza está en el filial: «Yo miro para el Celta B y si arriba el míster decide que tengo que subir encantado».