Salomé o la dualidad entre lo público y el ámbito privado

La Voz

VIGO

Tras su estreno a finales del pasado año en Compostela, el Centro Dramático Galego muestra en Vigo su última producción titulada Salomé, de Oscar Wilde, con la que inicia su plan de producción propia para esta temporada. Carlos Santiago, que dirige por primera vez al CDG, centró la dramaturgia de este clásico del teatro en dos grandes ejes temáticos: por un lado, en la dualidad entre la imagen pública y el ámbito privado, y por otro, en la cuestión del género, de la sexualidad y de la construcción social de lo femenino. María Mera, Pepe Penabade, María Salgueiro, Hugo Torres, Marcos Correa y Alberte Cabarcos componen el elenco interpretativo de la nueva producción del CDG, seleccionado integramente por primera vez mediante audiciones a 64 actores y actrices de entre las 215 solicitudes presentadas. Estos seis actores y actrices constituyen un elenco equilibrado y comprometido con el montaje que da vida a los 15 personajes de la historia.

Un solo acto

La obra consta de un solo acto que se desarrolla en una única escenografía: los jardines del pazo presidencial donde se celebra el banquete organizado en honor de Herodes Antipas por la alta sociedad judía. Por ello, sorprende el decorado al concurrir en un mismo espacio de la realidade pública y de la realidad íntima de los protagonistas.

La acción sigue sucediendo en Galilea pero en una realidad contemporánea, más próxima al espectador, aunque fantástica. La circunstancia en la que están los personajes cambia, pero no lo que dicen ni lo que hacen. A parte de este anacronismo premeditado, la nueva propuesta de la compañía pública respeta íntegramente el texto original, manteniendo el simbolismo y el tono poético pero eliminando los exotismos orientales y las interpretaciones religiosas. Alejándose del discurso dramático de Wilde, el montaje de Carlos Santiago profundiza en la visión del poder como fuerza invariable y muestra otra interpretación del texto con una lectura más satírica y política, dado que algunos de los debates religiosos de la obra original son perfectamente entendidos, sin cambiar el texto, como debate político.