El PP denuncia la «desidia» del gobierno local ante los vertidos en tierra y en el mar en Cangas
VIGO
La decisión de la concejala de Seguridade de reincorporar a su antiguo puesto de policía a la persona que había sido destinada por el anterior gobierno a labores de control ambiental representa para el PP cangués un paso atrás en la política medioambiental del Concello de Cangas. El regreso del agente a las labores policiales dejó sin jefe a la brigada encargada de la limpieza de los cauces de los ríos. El PP recuerda que, además, deja a esta brigada sin ningún poder de tipo sancionador y sin capacidad de levantar informes «dos graves problemas de contaminación e demáis atentados medioambientales contra o medio natural cangués». «Xa non existía a Concellaría de Medioambiente (segundo o concelleiro) e agora deixa de existir o xefe da brigada medioambiental. Esta área é totalmente inexistente para estes minigobernantes», dice el concejal del PP Jesús Graña. El edil afirma que a los «clásicos» problemas de vertidos de las depuradoras de A Congorza y Donón y en la propia dársena, y los vertederos incontrolados en los montes de Cangas, estos días se sumaron los detectados en la Lagoa de Vilariño, en un aliviadero de la red en O Salgueirón, las «desfeitas» por las obras de Gas Natural Fenosa en zonas protegidas y la aparición de fecales en la plaza de la Constitución. «Ante todos estes problemas que non fan máis que agravarse, este desgoberno actúa como en todo, cruzando os brazos e permitindo que estas situacións estean a esnaquizar o noso patrimonio natural; e dicir, coa inanición que o caracteriza», añade el citado edil. Graña se convirtió en el azote del gobierno cangués en temas ambientales. Denunció reiteradamente el mal funcionamiento de la depuradora y exigió mediante mociones y ruegos la apertura de un expediente sancionador a la adjudicataria. Su grupo logró que una de sus mociones fuese aprobada en pleno, pero no que se aplicasen las medidas que exigía. Denunció los vertidos de restos de podas y escombro de obras en Monte Carrasco realizados por el propio Concello, así como movimientos de tierras en espacios protegidos. Bautizó como la «Festa do muxo no cano» los vertidos de fecales a la dársena que ni el Concello ni Aqualia fueron todavía capaces de localizar. Ahora, invita al BNG y al PSOE a dejar un espacio en blanco «ben significativo» para el apartado de medio ambiente de su programa electoral para que quede constancia de lo que «realmente pensan» sobre lo que debe hacer el Concello. «Todo o que faga referencia a este tema non ten cabida dentro da política retrógrada e arcaica deste goberno», concluye Graña.