Los dos equipos que partían con el cartel de hacer el mejor fútbol de Segunda defraudaron en un choque muy especulativo
06 dic 2010 . Actualizado a las 02:00 h.Solo siete remates a puerta entre los dos equipos que presumían de hacer el mejor fútbol de Segunda, resume en números que el encuentro de ayer no pasará a la historia por su calidad futbolística. Celta y Las Palmas distaron mucho del nivel que han ofrecido hasta ahora en este campeonato, y varias pueden ser las razones que les hicieron estar por debajo del nivel esperado.
El peor día de De Lucas
Quique De Lucas fue el gran protagonista del vendaval de fútbol celeste en el comienzo de esta temporada. El barcelonés después de las tres jornadas que se perdió por una rotura fibrilar no ha vuelto a ofrecer el mismo nivel de juego. Es un jugador que puede darle mucho al Celta en esta campaña, y debe ser importante en los momentos cruciales de esta Liga, aunque ahora no lo esté siendo.
Ayer volvió a ser sustituido por Paco Herrera, y es la octava ocasión en la que esto sucede de los doce partidos que ha jugado. Al principio de Liga, Trashorras era el que estaba abonado a los sacrificios del técnico, pero ahora le está tocando siempre al catalán. A pesar de eso, la palmada cariñosa de su entrenador ayer cuando llegó al banquillo indica que ambos creen que sus buenos momentos volverán. Sin la aportación en ataque de De Lucas, el Celta tiene menos pegada. Las declaraciones de su técnico dejando ver que podría hacer cambios en los próximos encuentros, abren la duda de si le dará descanso a alguno de sus jugadores ofensivos.
Las ausencias canarias
Las bajas del equipo de Paco Jémez también podrían justificar el bajo nivel de su equipo. Sin Jonathan Viera y Vitolo, el potencial de construcción ofensiva de los insulares estuvo muy por debajo de lo esperado. Además atrás perdieron a David García, y si ya son un conjunto endeble, más todavía si no cuentan con uno de sus fijos en la zaga. Este Las Palmas fue mucho más precavido que el del resto del campeonato, y mucho menos vistoso.
La ineficacia a balón parado
El de ayer fue un partido de 32 faltas, 16 por bando, en el que el juego se detuvo mucho, y ni uno ni otro pudieron contraatacar. Por eso en este tipo de encuentros típicos de la categoría, las acciones a balón parado resultan claves. El Celta dispuso de hasta catorce ocasiones entre saques de esquina y faltas cerca del área canaria, en las que no logró crear ningún peligro. El entrenador céltico ha admitido que su equipo no es fuerte en este tipo de jugadas, pero sería importante que corrigiese este apartado que le priva de tener más recursos en ataque. Solo ha logrado dos de sus 27 tantos tras una acción a balón parado, el de Catalá en Tenerife y el de Michu en Huelva.
Matar los partidos
Las ocasiones de David Rodríguez en la primera parte y de De Lucas en el comienzo de la segunda, pudieron hacer el partido mucho más plácido para los intereses celestes. Sin embargo, al Celta sigue costándole matar los encuentros. Ayer no sentenció el choque hasta el minuto 87, a pesar de tener delante a un contrario que prácticamente no le inquietó.
La seguridad defensiva
El Las Palmas llevaba hasta ayer los mismos tantos que el Celta en esta Liga, veinticinco, y pasaba por ser el segundo conjunto más realizador. Por eso es especialmente significativo que el conjunto vigués lograse dejar su portería a cero por segunda vez de forma consecutiva. Es la cuarta vez que el cuadro vigués logra no encajar de los quince encuentros que ha disputado, y la segunda en que encadena dos partidos seguidos sin recibir la anterior fue tras el 0-2 en Tenerife, y el 1-0 al Nàstic.
Primer triunfo ante un gallito
Hasta esta victoria frente al conjunto canario, el Celta no había sido capaz de vencer a ninguno de los equipos que se encuentran entre los diez primeros clasificados. Ayer rompió esta racha y disipó las dudas sobre su candidatura. Ahora mismo parece claro que las dos primeras plazas de ascenso directo se las jugarán entre tres equipos con Betis y Rayo Vallecano, como únicos rivales de los celestes. La ventaja actual de cinco puntos sobre el cuarto, el Salamanca, puede ser aún mucho mayor si los vigueses son capaces de ganar el último partido del año en Balaídos frente al conjunto charro.