La lonja subasta desde el lunes las capturas de la flota de bajura que antes se vendían en Vigo con la intención de convertir el puerto en una referencia de calidad
26 nov 2010 . Actualizado a las 02:00 h.Los marineros nunca habían subastado el pescado en la lonja de Cangas. Solo lo hacen los percebeiros, los navalleiros, los que pescan erizo o pulpo y, en la apertura de la campaña, la centolla.
Desde el pasado lunes, también se llevan a la lonja lenguado, rodaballo, raya, lubina, fanecas, pintos, maragotas, chocos y una larga lista de especies capturadas en la ría y que se estaban vendiendo en el Berbés, junto con pescado procedente de otros caladeros y de distintos países que llegan a Vigo por carretera. Solo una docena de embarcaciones vendían su pesca (y siguen haciéndolo) en la plaza, previo paso por la lonja.
Para los marineros representa una ventaja considerable. Javier Costas, armador del Nuevo dos victorias, calcula que se ahorran una hora al día al no tener que desplazarse al Berbés y unos 60 euros semanales de gasoil.
El gerente de la cofradía, David Fernández, dice que el objetivo es hacer de Cangas un puerto de referencia de productos de la ría de calidad. «Tamén se fai pensado nos clientes, para que teñan un sitio onde comprar pola tarde sen ter que saltar de madrugada de lonxa en lonxa para conseguir o producto», indica Fernández.
«Estanse implicando»
El reto, añade, es consolidar la subasta. Los marineros, afirma el gerente, «estanse implicando», aunque algunos siguen vendiendo en Vigo y otros llevan la pesca directamente a la plaza tras registrarla en la lonja
La iniciativa genera más actividad en el puerto y ayuda a que la cofradía sea una entidad «solvente e forte», según dice el gerente.
«Cangas é unha das poucas confrarías que ten case todos os sectores. Estamos dando os pasos para ter máis producto exposto, para que os clientes teñan máis facilidades e que os barcos teñan onde vender a pesca», afirma David Fernández.
Las pescantinas que tienen su puesto ligado a una embarcación, habitualmente de un familiar, muestran cierto recelo. La implantación de la subasta requiere una formalidad que entienden que conlleva nuevos gastos para su negocio, al tener que figurar como compradoras de la pesca de su marido, hermano o padre y al precio marcado. Las demás, sin embargo, saludan favorablemente la iniciativa.
Javier Costas considera que es un gran paso adelante. «Ti vas levar o peixe a Vigo en primeira venda e no mesmo sitito está descargando un camión que ven por exemplo de Francia con producto de segunda venda», dice.
«Penso que temos que loitar por ser unha referencia. Cando vendes en Vigo, vendes xunto con peixe de Gran Sol, de Irlanda, Francia ou Noruega e vendendo en Cangas, o comprador sabe que vai levar peixe da ría», añade el armador del Nuevo dos victorias, uno de los aproximadamente treinta barcos que faena con miños, el arte habitual para pescar centolla y, en general, distintas variedades de pescado.
La cantidad subastada ronda los mil kilos. Los precios oscilan entre los 2 euros e la pescadilla a los 24 del rodaballo.