Los mariscadores no logran acordar un plan de explotación

J. Santos CANGAS/LA VOZ.

VIGO

Los representantes de los aproximadamente 500 mariscadores a flote de la ría de Vigo fueron incapaces de presentar a la Consellería de Mar un plan conjunto de explotación para el 2011.

Casi lo habían logrado después de varios años sin entenderse, pero a tres días de presentarlo a la Consellería de Pesca, el acuerdo se rompió al pretender Pescabaixura (integrada por las cofradías de Redondela y Cangas y las cooperativas Mar do Morrazo y Cíes Artesanais) incluir entre las zonas de marisqueo la concesión del pósito de Baiona, a lo que se negó la asociación de cofradías (que integra a las de Vilaboa, Moaña, Vigo y Baiona).

La impresión general es que las heridas abiertas años atrás, cuando medio centenar de mariscadores de Moaña creó Cíes Artesanais, fueron la verdadera causa de la ruptura, más que la inclusión o no del banco de Baiona. Subyacen también otros motivos. Pescabaixura, el colectivo mayoritario de mariscadores, es partidaria de incrementar días de pesca y cupos realizando rotaciones de los bancos marisqueros. La asociación de cofradías apostaba por lo contrario.

Once meses al año

En la última década se pasó de faenar cinco meses al año a hacerlo algo más de diez. Para el 2011 se proponían 11 meses, veinte días más que en la actual campaña. Para unos, el recurso no aguantará indefinidamente este esfuerzo pesquero a pesar de los cerca de diez mil kilos de almeja japonesa que se sembraron el año pasado. Los otros defienden que trabajar once meses es la manera de dar continuidad al sector.

El plazo para presentar el plan finalizó el 29 de octubre. Al no alcanzar un consenso, se registraron tres planes diferentes: el de Pescabaixura, el de la asociación y el de Arcade, cuya cofradía no apoya ni a unos ni a otros. Es exactamente la misma situación que se produjo el año pasado. Como consecuencia, la Consellería de Mar consensúa mensualmente con las agrupaciones el plan del mes (zonas de pesca, cupos, paradas, etc.).

El desacuerdo no tiene una repercusión directa en la extracción de la almeja y el berberecho, pero sí en la posibilidad de consensuar desde paradas estratégicas para regular los precios, organizar las siembras o planificar a medio plazo el marisqueo en la ría.