Fran Albert, el preparador físico del Celta, ve a la plantilla capaz de mantener un tono alto durante la temporada
21 oct 2010 . Actualizado a las 20:10 h.¿Si el Celta está al 100% a nivel físico en el primer tercio de Liga, podrá mantener el ritmo durante 42 jornadas? La respuesta es afirmativa, aunque con matices. El plan de trabajo diseñado tiene como premisa que en lo colectivo el equipo siempre presente un nivel similar, pero partiendo de la base de que los jugadores atravesarán picos de forma. La clave radica en evitar una caída generalizada, que las bajadas de forma sucedan de un modo rotatorio.
Lo explica Fran Albert, el preparador físico y uno de los hombres de máxima confianza de Paco Herrera: «Con la plantilla que somos, si un jugador en concreto está durante un período de tiempo en un nivel que no es el óptimo, intentamos que los otros compañeros sumen de tal forma que colectivamente el nivel del equipo esté siempre a un nivel alto».
El responsable del apartado físico admite que el equipo ha alcanzado su punto más álgido por la vía rápida. «Estamos encontrándonos con unos jugadores en un buen momento de forma pero no solo a nivel físico, sino en todos los aspectos».
Para cuando el cénit comience su declive, ya tienen en mente un plan de recuperación: «Poco a poco según se vayan modulando cargas y estableciendo diferentes contenidos en los entrenamientos, nuestra idea es ir cada vez perfeccionando ciertos aspectos que durante la temporada no está estén en tan buen estado como pueden estar ahora, intervendríamos rápidamente para estar en un buen estado de forma a nivel colectivo».
Los técnicos del Celta parten de la base del amplio desgaste que sufre el equipo con su propuesta de juego. La presión para asfixiar al rival y la velocidad para resolver en ataque están siendo dos de las señas de identidad, aspectos que exigen al plantel estar siempre en un estado físico óptimo: «El equipo tiene un desgaste increíble en cada partido. Es el carácter del equipo, el estar peleando, el carácter del lucha y ese carácter se intenta vivir en el día a día del entrenamiento. Intentamos que a nivel colectivo dure el mayor tiempo posible, pero como no todo dura lo que quisiéramos porque el cuerpo siempre va a tener un límite, sí es importante ser inteligente con los esfuerzos», explica el preparador.
Con respecto a la velocidad de De Lucas y David Rodríguez, Albert admite que ahí manda la parte genética, aunque el trabajo diario también pueda ayudar: «Se pueden trabajar diversos factores, pero hay un amplio porcentaje genético», avisando que no se pueden establecer comparaciones con otros deportes: «Debemos verla desde un punto de vista distinto cuando se habla de velocidad en el fútbol. Se trata de combinar correr con la habilidad para llevar el balón». En la presión los peor parados son los mediocentros. Diversos estudios revelan que pueden correr entre 12 y 15 kilómetros por partido.
A todo esto hay que unir el factor anímico. Con el equipo arriba, los futbolistas vuelan.