El culebrón del verano celeste fue la salida de Michu. Al final el asturiano se quedó, y el problema sigue. El jugador, pretendido por varios equipos de Primera, termina su contrato este año, y el Celta quiere tener una reunión con sus agentes, la empresa de representación Bahía Internacional, para saber cuál es la posición del jugador y si tiene intención de renovar con el club vigués. «Teníamos una reunión programada con su representante que la está aplazando constantemente. Son ellos los que tienen que decir lo que piensan pero el Celta quiere renovarle. Desgraciadamente no hemos podido sentarnos pero es muy difícil saber qué haremos si no se sientan con nosotros. Le estamos apremiando para que esto se produzca cuanto antes», dijo Mouriño.
El Celta pudo traspasar a Michu en el pasado mercado invernal por más de un millón de euros al Sporting de Gijón pero el futbolista se negó a aceptar. Ahora el club se encuentra con un grave problema económico ya que el convenio de acreedores le obliga a desembolsar cada año un millón y medio de euros, y no ha realizado ningún tipo de ingreso extra. «Sabíamos de antemano que el tema económico estaba muy complicado y que nos queda mucho por sufrir», indicó.