Iago Aspas vuelve a sonreír. No jugar ni un minuto en el debut liguero contra el filial del Barcelona fue un duro mazazo, pero poco a poco el moañés está convenciendo a Paco Herrera: «En la primera jornada no jugué nada, luego cinco o diez minutos y en el último partido un poco más. El entrenador me dice que poco a poco vamos a ir entrando. Creo que este año todos vamos a ser importantes», explicó ayer el jugador.
Durante los partidillos que organizó Paco Herrera antes de finalizar el entrenamiento se le vio activo, con ganas de convencer al cuerpo técnico. Aspas es un ganador y no se va a conformar con ser suplente: «A nadie le gusta el cartel de jugador revulsivo».
Además el trabajo específico que está realizando con José Luis Mosquera, que ya lo digirió en su etapa de infantil, está dando resultado: «Estoy trabajando los movimientos tácticos, dónde recibir la pelota, cómo me tengo que situar con el cuerpo y dónde hacer más daño a la defensa».
La temporada pasada Eusebio lo utilizó casi siempre pegado a la banda. Este año Herrera ya le comunicó que jugará por dentro, donde más le gusta a él: «Me quiere como delantero o como segunda punta».
Evitar la euforia
El Celta ha ganado sus últimos dos partidos, pero Aspas se encargó ayer de frenar la euforia: «Todavía tenemos a seis equipos por delante. Hay que ir partido a partido y cuando falten ocho jornadas ya veremos dónde estamos».
Su único objetivo es ganar al Tenerife, un equipo que a pesar de la calidad de su plantilla todavía no ha puntuado. «Su entrenador ya está un poco cuestionado y tenemos que jugar con su ansiedad», indicó Aspas, que no dudó en calificar a la plantilla de Arconada como «una de las mejores de la categoría junto a la del Betis».
Pero ni ese potencial asusta al moañés, que ve a los celestes capacitados para repetir la gesta que lograron el año pasado en la Copa: «Los que continuamos hemos cogido más confianza y después ha venido David que va como una moto». El gol parece de momento una garantía para los vigueses.