Xunta y Concello se han olvidado de la prometida negociación sobre la apertura del recinto. La policía local impide que se cierre el portalón hasta medianoche
11 sep 2010 . Actualizado a las 02:00 h.Puede ser un tema anecdótico, pero da una idea de cómo se relacionan la Xunta y el gobierno vigués. Desde hace un mes una dotación de la policía local se desplaza cada tarde a las ocho a la puerta de la antigua ETEA. Su misión es permanecer allí hasta medianoche para que el portón se mantenga abierto. Si los agentes no acuden, la vigilancia privada contratada por la Xunta bloquea el acceso a la hora mencionada.
El empleo de los agentes locales fue una decisión de urgencia adoptada personalmente por el alcalde vigués tras la ampliación del arenal de A Punta. Caballero quería dar facilidades de acceso y salida a los vecinos de Teis, pero se encontró con que existía un pacto con la Xunta para cerrar el recinto a última hora de la tarde.
Obviamente, el Concello podría haber negociado con la Consellería de Educación, pero el mandatario vigués prefirió una vez más una vía rápida y expeditiva. Ante semejante exhibición de fuerza los responsables autonómicos prometieron una inmediata reunión para solucionar este asunto por la vía del diálogo.
De hecho, el conselleiro sugirió que el encuentro con Caballero iba a tener lugar el pasado 18 de agosto, pero en Santiago parecen habérselo pensado mejor. Algo así como «si lo que quiere es tener policías locales a la puerta de la ETEA acompañando a la vigilancia privada, allá él». No se entiende de otra forma que pasado un mes todo siga igual, aunque con la próxima finalización del verano con seguridad terminarán las ansias aperturistas del alcalde.
Lo cierto es que la reunión del 18 no llegó a celebrarse y el conselleiro no volvió a convocar al alcalde, pero las versiones difieren. Desde Alcaldía se insiste en que no llegó a ser convocada y la Xunta mantiene que el Concello no aceptó la fecha.
No obstante, resulta evidente el desinterés de ambas partes una vez que el sistema mixto de apertura (de 11 a 20 con vigilancia privada y después con la policía local) se ha consolidado. El conselleiro no ha vuelto a convocar al alcalde y el propio Caballero se ha olvidado del asunto. En estas semanas no ha reclamado ni una vez al conselleiro Jesús Vázquez una cita ni tampoco lo ha criticado por ello.
Todo apunta a que el asunto de los horarios no ha sido más que una serpiente de verano a la espera del tema clave: cual será la propuesta de ordenación de la ETEA y cuando estarán listas las instalaciones deportivas.