El botellón de Baiona se ha desplazado del parque de A Palma a la calle Conde, en el casco viejo de Baiona, para el malestar de decenas de vecinos que cada fin de semana no pueden pegar ojo y cuyas propiedades son objeto del vandalismo.
El presidente de la asociación de vecinos del casco viejo, José Roberto Rodríguez, manifiesta que desde esta entidad están defraudados con las autoridades municipales porque en una reunión celebrada en julio les prometieron que se incrementaría la vigilancia policial y afirman que no ha ocurrido así. Por este motivo, no descartan emprender movilizaciones como la colocación de pancartas o manifestaciones exigiendo una solución a los problemas de orden público que se generan en la calle. «El casco viejo es una ciudad sin ley y la mayoría son menores de edad», protesta Ángel Goce, vecino de la zona. Peleas, ataques al mobiliario urbano, daños en vehículos y ruido hasta pasadas las seis de la mañana son las condiciones que tienen que soportar los residentes de esta avenida de Baiona, que también se quejan de la gran cantidad de basura y orines que se acumulan tras las noches de juerga incontrolada.