El proyecto del refugio de indigentes enfrenta a Caballero con Domínguez

Juan Manuel Fuentes Galán
Juanma Fuentes VIGO/LA VOZ.

VIGO

En otro lugar sería impensable que el alcalde no acudiera a la lectura del pregón de las fiestas. Pese a ello, Abel Caballero no estuvo el lunes en la plaza de la Constitución, donde el actor Luis Zahera levantó el telón de la Semana Grande de Vigo. Ni él ni ninguno de los diez ediles socialistas apareció por el Casco Vello, dejando en absoluta soledad política a los nacionalistas.

Un caso parecido, pero a la inversa, tuvo lugar en la mañana del lunes. A primera hora se firmaba en la alcaldía el convenio para poner en marcha el proyecto de la depuradora. Caballero (y la ministra Espinosa) estuvieron arropados por la práctica totalidad del grupo socialista. El Bloque evitó brillar por su ausencia al enviar solo a Eudosio Álvarez, edil de Patrimonio.

También ayer Caballero y Domínguez evitaron aparecer juntos en la reunión de un organismo municipal. A las doce se reunía el Vigo Convention Bureau, que preside Santiago Domínguez, a la que el alcalde tenía previsto acudir, lo que finalmente no hizo.

El conflicto del albergue ha provocado este imprevisto desencuentro a diez meses de las elecciones municipales y tras una etapa de especial tranquilidad tras la derrota autonómica. En este caso los nacionalistas consideran que el alcalde los ha vendido al iniciarse la protesta vecinal. Quizás por ello algunos ediles del BNG presionan para que la respuesta a Caballero y a los socialistas sea más intensa y visible, y respaldada por todo el grupo.