Las reservas pueden llegar con dos meses de antelación... o con diez minutos. El párking Lavacolla en Peinador está en funcionamiento 24 horas, pero vive su momento de más actividad entre las cinco y las siete de la madrugada. «Es cuando llegan los vuelos diarios de Madrid, Barcelona y París», explica el empleado José Antonio Carrera. En estos se desplaza su cliente tipo: «Peinador es un aeropuerto de negocios, así que la mayoría son empresarios», señala.
Al cliente se le ofrecen dos opciones: dejar su coche en el propio aparcamiento y que un turismo de la empresa les conduzca al aeropuerto o que se les recoja el coche en la terminal. En el párking se lava la noche antes de la recogida. Las llaves se meten en un sobre donde figuran todos los datos, desde la matrícula hasta el kilometraje, pasando por el empleado que se ocupa de él. La tarifa es de 6 diarios y 5 desde el cuarto día. Tienen 800 plazas y 16 trabajadores para atender un negocio que, aseguran, deja al cliente tan satisfecho que «casi siempre repite».