Aunque los gustos tradicionales siguen siendo los preferidos, cada verano surgen nuevas propuestas
31 jul 2010 . Actualizado a las 02:00 h.Nata, chocolate, fresa y vainilla siguen ganado por goleada la batalla de sabores en las heladerías viguesas. «Esto es como el marido, yo siempre el mismo», dice Cándida, clienta de Capri 2, mientras degusta su cucurucho de nata.
Pero no todos los aficionados a este manjar veraniego son tan tradicionales, y sabores como sttracciatella, yogurt, avellana, café o frutas tropicales empiezan a ganar terreno. Frente a todos estos, ya convencionales, la novedad de este año es el helado de mojito, que se suma a incorporaciones de los últimos años como nube de gominola, whisky, málaga con pasas, kinder, tofe, crunch, tarta de queso o amarena (nata con cerezas confitadas).
En heladerías como Venecia o Capri se superan los 30 sabores y la oferta varía según los días entre un total de 50. Otros, como Il Capriccio, van más allá y, además de sus sabores fijos, están abiertos a cualquier propuesta. «Lo más raro que hemos hecho por encargo han sido de fabada y espinadas», recuerdan sus responsables.
Explican en San Remo que los niños son los que más se animan a probar, «especialmente los que llevan chocolate, como Ferrero o Kit-Kat». Sirven un máximo de cinco bolas, y ahí es donde se nota la crisis. «Nadie renuncia a un helado, pero piden menos cantidad», cuentan. En cuanto a precios, la mayoría aseguran que llevan años sin subirlos.
Entre cucurucho y tarrina, la cosa está repartida, y en sitios como Venecia, las copas también triunfan. En Capri, su dueño Carlo de Cesero no deja de innovar como no dejan de entrar clientes en su establecimiento. «Estoy muy orgulloso del licor café y el vinagre de Módena, aunque la gente siga yendo al chocolate», comenta.