Más de cuatrocientos perros viven en la protectora de animales de A Madroa. Las adopciones aumentan, pero siguen entrando más de los que salen
23 jul 2010 . Actualizado a las 02:00 h.El martes se rescataron dos sabuesos en la AP-9 que vagaban abandonados por la autopista. Pero ellos no son los únicos que en verano se han quedado sin casa. Más de 400 perros recogidos por todo Vigo viven en la protectora de animales de A Madroa, y en verano se nota que llegan más perros que en invierno. Aunque bastante gente se acerque a adoptar, siguen entrando más perros de los que salen. Todos los días llegan animales que se encuentran desorientados, pueden entrar hasta ocho o nueve perros al día, según comentan los empleados.
La protectora de animales de Vigo fue puesta en marcha en el año 1953, y desde entonces no ha dejado de proclamar la necesidad de esterilizar a los animales de compañía para evitar los nacimientos indeseados. De hecho, Amparo Roger, al frente de la protectora, afirma que la mayoría de los perros que llegan allí son cachorros que han nacido sin que los dueños lo desearan. Además, «los perros que te regala tu vecino de la camada de su perro son los que están aquí, los perros de raza que cuestan dinero no se abandonan porque antes de comprarlos te lo planteas mucho».
Además de todo esto, Amparo Roger señala que la castración disminuye el riesgo de que el animal sufra algunas enfermedades como el cáncer de matriz o de próstata. También se evitan problemas como las tendencias territoriales de los machos como las peleas con otros perros o el marcaje con orina. En las femias se elimina el celo y la ansiedad que conlleva, así como la posibilidad de que se de un embarazo psicológico.
Todos los perros que entran son esterilizados una vez que se cumple el plazo de veinte días establecido por ley. En estos veinte días se espera por si aparece el dueño. Desafortunadamente, esto no ocurre muy a menudo.
Los perros están separados por tamaños y, según los empleados están mejor cuidados que en muchas casas: «Aquí tienen por donde correr y por lo menos nadie les pega». Además, explican orgullosa la satisfacción que supone ver a un perro feliz, con la cola levantada, en un refugio de animales. «Conseguir que los perros jueguen en un refugio de animales es muy gratificante, no son conscientes de que están abandonados, y eso me hace feliz», cuenta la presidenta de la protectora.
Roger recuerda que todos los municipios tienen la obligación de proporcionar un refugio a los animales abandonados de la zona. Y lamenta que no haya más personas que se preocupen por esto, pues las protectoras están muy saturadas, muchos acercan a los perros a Vigo, pero allí solo pueden recoger a los animales del municipio.