23 jul 2010 . Actualizado a las 02:00 h.
Estamos acostumbrados a que el alcalde hable de todos los temas que se le ocurren, desde los más humanos -como las obras de humanización- hasta los puramente divinos -como su petición de que la colegiata de Vigo se convierta en catedral (sic)-. Tanto se despacha a gusto con los peajes portugueses como desvela las claves -y pone en peligro- de un proyecto secreto de Mitsubishi para instalar una fábrica de baterías en Vigo. Larga del Gaiás y suelta gratuitamente que Ikea va a instalarse en Vigo. ¡Alegría! Otra cosa no, pero a Abel Caballero le gusta hablar. Por eso sorprende más que nunca que cuando le preguntan por las reuniones que ya ha mantenido su equipo con Aqualia y Vitrasa para ampliar sus concesiones solo hable para decir que calla.