Sin muertos en las balizas

Míriam Vázquez Fraga CANGAS/LA VOZ.

VIGO

El Concello de Cangas sustituyó hace un año el sistema de señalización con pesos de cemento por el «manta ray», más respetuoso con el medio ambiente

21 jul 2010 . Actualizado a las 02:00 h.

Su función es la misma que la del sistema anterior y los cambios que supone, imperceptibles a simple vista. Sin embargo, el método de balizamiento manta ray, que se implantó el pasado verano en las playas de Cangas, poco tiene que ver con su antecesor. «Ata entón utilizábanse os mortos, que consistían en pesos grandes de cemento cunha cadea que os suxeita ao fondo e que provocaban todo tipo de problemas», recuerda la concejala de Turismo de la localidad pontevedresa, Merchi Giráldez.

El antiguo sistema, que en Galicia solo ha sido sustituido por el manta ray en Cangas -que fue la pionera- y Nigrán, suponía importantes riesgos tanto para el medio marino como para los bañistas y usuarios de embarcaciones. «Por unha parte, ía erosionando o fondo e reducindo así de forma considerable a vida animal. Despois, era frecuente que as embarcacións sufrisen percances ao quedar as artes de pesca ancoradas e, do mesmo xeito, dábanse casos de bañistas que quedaban atrapados», explica el responsable del servicio de Protección Civil de Cangas, Cesáreo Coya.

Precisamente, la alta frecuencia con que se daban estos problemas hizo al concello de Cangas optar por el manta ray, que evita todos los inconvenientes de los muertos. «O novo mecanismo consiste en clavar en profundidade a dous metros unha argola de aceiro que está controlada por GPS. O único que sobresae é un pequeno enganche, co que se elimina o morto, consérvase a area e as especies non se ven en absoluto prexudicadas», describe Giráldez.

Tanto la edila como Coya coinciden en señalar que a la vista de los bañistas las cosas apenas han cambiado desde que decidieron cambiar la forma de balizamiento el pasado verano. «É algo que non está visible, que non loce, pero vale a pena polos efectos medioambientais, altamente positivos, que implica», asegura Giráldez.

Como único inconveniente, los responsables municipales señalan la importante inversión que requirió la nueva instalación. «O orzamento ascendeu a 65.000 euros, porque as argolas son moi caras e nas praias hai moito que facer, pero era importante introducir esta mellora no servizo e supuxo un salto cualitativo», asegura Giráldez.

La función de ambos sistemas es exactamente la misma: «Delimitar as zonas de baño e aquelas destinadas ao tránsito das embarcacións coa fin de que haxa unha boa convivencia e respecto mutuo», señala Coya. Así, animan al resto de concellos gallegos a que sigan su ejemplo y apuesten por el manta ray. «É cuestión de tempo, eu penso que nun prazo de cinco ou seis anos estará en todas as praias», dice.