02 jul 2010 . Actualizado a las 02:00 h.
La calle de Príncipe ofrecía ayer a las diez de la mañana una estampa pintoresca. Por un lado, varios grupos de jóvenes se miraban entre sí esperando a que las tiendas abrieran sus puertas, sin saber muy bien qué ocurría. Por otro, los piquetes volvieron a convertir el derecho de huelga en un deber y a impedir que trabajadores que cobran 600 euros al mes accedan al sobresueldo que les dan las comisiones por venta -y en las rebajas, lo tienen más fácil-. Pero bueno, al menos los chavales no pagaron un 18% de IVA...