«Ayudar aquí cambia a la gente»

M. Vázquez Fraga VIGO/LA VOZ.

VIGO

Los jóvenes que cumplen penas leves colaborando con el Banco de Alimentos suelen seguir haciéndolo cuando acaban

27 jun 2010 . Actualizado a las 02:00 h.

«La mayoría de los voluntarios que trabajamos en el Banco somos jubilados, por más que se lucha para atraer a la gente, no lo conseguimos», explica Pedro Pereira, uno de ellos. Sin embargo, la media de edad se ve rebajada cuando los jueces deciden que algún joven cumpla condena por delitos menores ayudando en el Banco. «Son chicos jóvenes que tuvieron un desliz y que no merecen la cárcel. Llegan y se encuentran unos señores ya talluditos, alguno incluso cojo, pero todos con un entusiasmo enorme», explica Pereira. «Trabajar aquí les cambia, raro es el caso en que una vez acabadas las horas que les hubieran impuesto no siguen viniendo», cuenta satisfecho.

Explica asimismo que el hecho de llevar en su nombre el término banco también ha llegado a dar lugar a confusiones. «Se asocia al objetivo de ganar dinero, que no tiene nada que ver con nosotros. Precisamente intentamos enseñarles la lección contraria: aprender a dar».

Los voluntarios del banco se mueven entre pedidos por parte de las entidades a las que proporcionan alimentos, albaranes, preparación de actividades como las Operaciones Kilo... «Hay mucho trabajo, porque atendemos a más de 130 centros de todo tipo a los que tratamos por igual», aclara. El reparto es proporcional al número de personas que dependen de cada uno y que establece un contrato entre el banco y cada asociación, que no paga nada a cambio. «Nos llena de orgullo cuando algunas parroquias deciden darnos algo de lo que recaudan para contribuir, pero es algo voluntario», cuenta.