«Las sardinas no están por las nubes como otros años»

Xulio Vázquez VIGO/LA VOZ.

VIGO

En el Carnaval la entierran. Pero anoche fue una de las estrellas tradicionales en la fiesta de San Juan. Muchos se habrán dado un buen festín de sardinas, para envidia de esos gatos pendientes de esterilización, que tal vez se excitaron con el olor. Hubo un tiempo que, quizá por ser azul y pequeña, se la bautizó como «el pescado de los pobres». Los precios también tienen una influencia psicológica. Sin embargo, en estas fechas, se revaloriza. «Las sardinas no están por las nubes como hace dos años por este día tan señalado», manifestó ayer Amalia Rial Díaz (52 años). Regenta desde hace siete años una tienda de alimentación (pescadería, carnicería y charcutería). Está en el número 20 de la calle Zaragoza.

-¿Le sobraron sardinas?

-No, ya me quedan muy pocas, porque las traje por encargo. Trabajo con un pescado muy selecto y fresco, por lo que lo ajusto a los clientes, además son prácticamente todos del barrio. -¿Vendió más este año? -Llevaron bastantes. Despachamos unos 20 kilogramos. Pero hubiesen comprado muchas más, si las dejasen hacer fuera, en los parques. Al vivir en pisos, la gente se retrae, debido al fuerte olor que dan al freírlas. Las compró sobre todo la gente de los alrededores. -¿A qué precio? -Creí que iban a estar más caras, pero las vendimos a 4,70 euros el kilo. El año pasado costaban 2 euros más, pero otros años rozaron los 10 euros. -Al escritor Álvaro Cunqueiro, según relata en su obra «A cociña galega», le gustaban frescas y a la parrilla sobre un brasero de sarmientos. ¿Cómo están más ricas? -Para mí, a la brasa, en una barbacoa. Me encantan. Además, tienen muchas vitaminas y sirven para bajar el colesterol. -¿De dónde las trae? -Son de la lonja de O Berbés, pescadas aoxeito en la ría. Las hay gordas y medianas. Pero, como dice el refrán: «En San Juan la sardina moja el pan».