Ingenieros que hicieron ciudad

J. F. VIGO/LA VOZ.

VIGO

Vigo recuerda con calles a cuatro profesionales relevantes en la construcción de infraestructuras. El Colegio de Ingenieros de Caminos homenajea su obra en un libro

23 jun 2010 . Actualizado a las 02:00 h.

Un escogido grupo de ingenieros de caminos ha tenido un papel relevante en la configuración urbanística de Vigo y en la construcción de importantes infraestructuras. Cuatro de ellos son recordados al ostentar su nombre sendas calles de la ciudad, pero otros muchos no gozan de este reconocimiento. Por este motivo el Colegio de Ingenieros de Caminos, Canales y Puertos ha editado un libro en el que hace un repaso a su labor con la colaboración de Caixanova y cuyo autor es el ingeniero Ángel Colsa Lloreda.

José Elduayen, Eduardo Cabello, Ramiro Pascual y Manuel Cominges son los más reconocibles de la lista por figurar su nombre en el callejero, aunque los responsables de la publicación tienen muy claro que la mayoría de los vigueses ignoran cual fue su papel en el desarrollo de la ciudad e incluso su profesión.

Por este motivo el decano del colegio, Carlos Nárdiz, tiene muy claro que en Vigo han trabajado, y destacado otros muchos ingenieros que también serían merecedores de una calle. Es el caso, por ejemplo, de Agustín de Marcoartú, sin cuya labor no hubiera sido posible el primer ensanche de la ciudad en terrenos ganados al mar promovido por García Olloqui. También el de José María Pérez, quien años después transformó este ensanche del que derivó la avenida de García Barbón y la calle Policarpo Sanz.

La lista prosigue con Fernando García Arenal y, ya casi a mediados del siglo pasado, con José Paz Maroto, reordenando las alineaciones del Plan de Cominges y realizando propuestas de ordenación de sectores como la playa de Samil o Lavadores.

Descubrimientos

Pero el libro sirve también para descubrir ingenieros menos conocidos como Manuel Espárrago, quien dirigió el puerto durante un cuarto de siglo; José Eligio Prieto Moresi, clave en la implantación de la Zona Franca en Balaídos; Antonio Fernández López, impulsor de importantes empresas o, también Joaquín Pérez Bellod, con un papel relevante en las relaciones puerto-ciudad.

En la obra se hace también autocrítica al recordar que no siempre el papel de los ingenieros de caminos fue positivo, poniendo como ejemplo la entrada elevada de la autopista (el scalextric ) en la ciudad por la calle Lepanto. Años después fue derribada sin que nunca llegara a utilizarse.