El escritor Kafka, famoso por retratar lo absurdo de la laberíntica burocracia, se sentiría escandalizado si se sentase a rellenar un impreso del juzgado de Violencia sobre la Mujer número 1 de Vigo. El nuevo programa informático Minerva NOX ha generado múltiples situaciones kafkianas que han llegado a paralizar la actividad de esta sala el pasado jueves, según confirman fuentes sindicales.
Cuando un funcionario escribe el nombre de un acusado de malos tratos este aparece inserto en la casilla correspondiente al titular del tribunal. En otras palabras, el maltratador es identificado como el juez que dirige el procedimiento. En otras ocasiones, el oficinista teclea el nombre del juez y el programa lo hace saltar a la casilla del imputado. Otras veces, la orden de alejamiento se dicta contra el juez. Y el auto es firmado por el puño y letra...del acusado. Así lo corroboran los asombrados funcionarios, que tienen que poner mil ojos para que no se les cuelen las erratas informáticas.
Quejas por el retraso
Las quejas han llegado a oídos de los sindicatos. «El personal tiene que revisar uno por uno todos los expedientes, para ver si se les ha colado algún error que no pudieron corregir. Es una constante pérdida de tiempo. Para lo que antes se tardaba cinco minutos, ahora se emplea una mañana», afirma un sindicalista.
Otro fallo, según constató ayer La Voz en dichas dependencias, es que los impresos ni siquiera llevan inserto el nombre del juzgado sino que aparece identificado con las cifras 001 de Vigo. Aunque el detalle no parece muy importante, los funcionarios se ven obligados a rellenar esa casilla en cada nuevo procedimiento que abran y en todas las líneas donde se haga mención a la sala. No es extraño que los oficinistas se suban por las paredes, desesperados por los retrasos en unas tareas burocráticas que son rutinarias. Ello sin contar que un error de forma tiene trascendencia legal a la hora de plantear un recurso y pedir la nulidad. Por ejemplo, podría ocurrir que el maltratador se encontrase, al leer su auto con calma, que él figura como magistrado y que la orden de alejamiento va dirigida contra el verdadero juez.
Un mes con el NOX
El pasado cuatro de mayo, el ministerio de Justicia implantó la versión actualizada del Minerva, el NOX, que ya desde el primer día suscitó quejas de los funcionarios por su falta de operatividad. La Xunta ofreció cursos de formación y su departamento de informática y el ministerio parcheó los errores de diseño detectados. Pero un mes después, el juzgado de guardia y el de Violencia sobre la Mujer siguen atascados, según denuncian fuentes sindicales.
En el juzgado de guardia, los funcionarios llegaron a acumular 500 expedientes y partes de lesiones en apenas tres días al no poderlos tramitar a tiempo por la tardanza en procesar del nuevo programa. Todo el retraso tendrían que compensarlo en días posteriores, fuera del turno. Para su desesperación, un mes después, sigue el atasco.
Fuentes del Poder Judicial auguraron que la formación de los funcionarios en el nuevo programa informático contribuiría a agilizar los trámites. Pero hoy sigue igual de lento. Será mejor que vuelva usted mañana.