Pidió disculpas por su primer tanto, del que siente que no podía celebrarlo

V. L. VIGO/LA VOZ.

VIGO

La sinceridad de Michu aparece siempre. Ayer una vez más reconoció que su primer gol al Nàstic no le dejaba plenamente satisfecho y por eso pidió perdón tras marcarlo. «No es un jugada muy deportiva. No estoy totalmente orgulloso de ese gol pero tengo que hacerlo. Para mí no es agradable pero tengo que defender mis intereses. Pido perdón al fútbol en general. Es un balón dividido y cuando me tiro al suelo no escucho el silbato del árbitro. No estoy cien por cien orgulloso porque lamento haber lesionado al portero». Sobre sus estadísticas de este año apuntó que «llevo ocho goles con 21 partidos como titular. He jugado el cincuenta por ciento de los partidos por lo que no son malos números». En cuanto a la salvación dijo que «ves la cara de los compañeros, del entrenador, y te llena de satisfacción. Nos quitamos un peso de encima».