Dani Abalo dio ayer una muestra de madurez. Tras el gol de Abreu, o el de Cardeñosa, a una distancia sideral pero con el mismo contenido se encuentra el error del arousano. Su fallo con la portería vacía ante el Murcia le pesó hasta el punto de que admite que a los 20 minutos de juego se fue del partido.
«Fue una jugada que vi que era bastante clara. Llegaba de frente, estaba solo con toda la portería para mí. Creo que el hecho de verlo tan claro fue lo que me hizo fallar, porque no fui al cien por cien concentrado. Ahora tengo que centrarme en el próximo partido y olvidarme lo antes posible de esa jugada. Tengo que seguir tirando para adelante y cuando venga otra ocasión meterla», comenzó diciendo ayer el canterano. En su discurso se inculpó de buena parte de la derrota celeste en la Nueva Condomina. Al menos de haber podido cambiar el sentido del encuentro. «En ese momento se me vinieron muchas cosas encima. Sabía que era un gol muy importante para nosotros. Era el 1-1 en nuestro mejor momento del partido. Tras su primer gol tuvimos varias contras buenas, y la mía fue la más clara. Todos contábamos con que hiciera el gol y lo fallé. Pude haber cambiado el partido pero no lo metí y al final perdimos».
Al descanso Eusebio le sustituyó. Lejos de quejarse por esa decisión de su entrenador, el canterano lo justificó. «Me dolió haber fallado el gol. El cambio lo entiendo perfectamente después de haber fallado lo que erré. Me parece algo normal. Ese fallo me afectó anímicamente. Ahora tengo que levantarme para no perder mi puesto en el equipo». Abalo relató como según pasaban los minutos su presencia ya era solo testimonial. «Fue un fallo que me afectó bastante en el partido. Mi intención era seguir igual y darlo todo pero parece ser que no. No era consciente en ese momento, pero puede que me fuese. Es un fallo muy grave que pudo cambiar el partido».
Al cuestionarle por si algo le hizo errar, no buscó excusas. Ni un mal bote, ni un mal gesto, o todo junto pero «está claro que algo hice mal cuando no lo metí. Iago Aspas lo hace todo perfecto. Encara al portero y me la da porque estoy solo. Miro la portería vacía y la tiro fuera. Iba con todas las ganas pero el golpeo del balón no fue el correcto».
Los regalos del Celta ante el Murcia no llevan a la especulación con un posible tongo porque el equipo vigués se está jugando la permanencia. Abalo se revuelve ante la posibilidad de que alguien creyese que podría haber fallado a propósito. «Lo que faltaba es que pensasen que estoy comprado. Es un error muy grande pero ya sabéis como soy y nunca me vendería por nada, y menos en este club. Mi máxima ilusión es hacer gol que es mi cuenta pendiente, y cuántos más goles haga pues mejor».
Por último, el extremo derecho reconoció que su asignatura pendiente siguen siendo los goles. Solo ha hecho dos, de lo más inverosímil, pero ha malogrado muchas oportunidades. «Estoy fallando muchas ocasiones este año. Quizás me estoy metiendo yo mismo mucha presión. Cuando tenga otra delante del portero tengo que meterla».