El Celta ganó y el celtismo se fue contento para casa. Comprensible. A estas alturas lo que queremos es dejar de sufrir cuanto antes.
Pero los responsables de dirigir la nave del Celta tienen la obligación de reflexionar más allá del resultado y no dejarse engañar por lo que indican los tres puntos.
La imagen que ofreció ayer el equipo vigués fue deplorable. El gol de Michu sirvió para poner paños calientes a lo que se venía encima. Salió cara, pero cuando el futuro de un club histórico como el Celta se decide echando una moneda al aire, podía perfectamente haber salido cruz, y entonces estaríamos metidos de lleno en el fango.
La capacidad de Eusebio para llevar a buen puerto la nave celeste es la misma después de haber ganado que si se hubiese perdido. No hay que engañarse.